En un viaje de ida y vuelta a Bolaños de Cva.
Tambien "a vuela pluma" una noche, tras S. Isidro.
Hierven los recuerdos, a fuego lento, y salpican palabras.
A veces son palabras e imágenes desvaídas...
por el paso de los años.
Nuestra mente reconstruye historias de la infancia:
Algunas intactas; otras en ruinas; otras cambiadas...
y algunas "desaparecidas en combate".
Transformaciones de alguna casa en otra cosa y entonces,
Se da el caso de que el recuerdo no tiene significante.
Queda el significado que es mi propia historia:
veraz e inamovible y que ya nunca podrá
ser constatada por una “evidencia”.
Porque lo que se pierde no es sólo un objeto, sino que
se pierde el discurso y sus apelaciones
que vienen en el relato... y ya no tiene
aposento
como en una puerta que abrí mil veces...
una ventana en la que sangré por un golpe,
o una calle remozada a la que vi maltrecha, embarrada,
luego adoquinada y ahora...
con asfalto rugoso, en partes desconchado…
Calle General Mola, de arriba hasta la Plaza.
Aquella calle que, con lo que quedaba
de lo que fue un patín:
La peana con dos
ruedas atrás y una rueda delantera,
sin la guía del manillar, que "pereció en un accidente"
en bajada a toda leche, casi volando y sin frenos, que terminó:
En voces. Bronca y calificativos de loco y destrozón
con algunos palos en cualquier parte
y, luego después, redimiéndolo todo
con “mercromina” en las rodillas pero, ninguna
caricia para el corazón herido. Sólo la bronca.
Eso no ha desaparecido de la calle, todo permanece:
Aunque “la casa de la Pura” donde vivimos ya no exista.
El recuerdo de la puerta de mi dormitorio con ruidos internos
que ignoraba con mis 7 años qué era.
Luego supe que era "carcoma" (como una premonición)
La puerta daba al patio empedrado donde estaba el pozo
Y tras una puerta endeble, el retrete (una tabla con agujero)
que daba a un foso con un pequeño muro y, frente a esa caseta,
había un porche, que era el leñero la parte de abajo
y la gavillera arriba (sarmientos secos)
Luego en el suelo de los alrededores
habia unas cuantas gallinas y un
gallo.
Las gavillas eran junto a las maderas para guisar
y para el brasero de la mesa camilla.
(porque no existía otra fuente de calor y se cocinaba
y nos calentábamos con esa leña en la
chimenea)
Volver después de tantos años al lugar de la segunda
infancia.
Que la primera fue en Zafrilla (Cuenca)
Te hace descubrir que la memoria permanece, pero
que ya no podría constatarla:
en una puerta, como la de enfrente donde las mujeres
estaban por la tarde "desmotando algodón".
Que luego se llevaba a la Algodonera de Castilla y al cartel de
Nitratos de Chile en su esquina, En Almagro
(a cuatro kilómetros de Bolaños)
Porque a escasos metros de Esa nave
había un campo en el que se
cultivaba algodón…
Y yo he paseado en ese campo lleno de plantas increíbles
con
los copos de algodón…
O una ventana
desaparecida que intenta borrar un recuerdo
o una puerta, que sigue ahí todavía, donde vendía
la Casimira de todo:
Bacalao,
aceitunas en toneles de madera,
(cuarto y mitad de tocino) o un trozo de salchicha blanca,
o chocolate, o garbanzos a granel y judías blancas o pintas,
que estaban en costales o en sacos.
Su hijo Antonio estudió un año conmigo
en los Frailes Dominicos de Almagro.
Al siguiente ya no fue porque "no se le daba bien estudiar"
Todo este relato por una tienda de la que ya no existe físicamente,
sino la puerta.
En la calle de al lado, le cuento a mi hermano que va
conmigo:
Ahí es donde se originó la Expresión: ¡Resiste! ¡Resiste!
Que era el mote que le pusieron a un chaval,
que cayó desde
la ventana de arriba, la cámara,
en el montón de paja que habían descargado
en las portadas de
su casa.
Lo haría como un experimento,
porque caía en blando, pero
no previó que se hundiría.
Sus hermanos que estaban allí comenzaron a
vocearle:
“¡Resiste!¡ Resiste!...”Así hasta que lo sacaron.
De esa situación dramática quedó que a este muchacho
le pusieran de “mote”: “Resiste” y así lo lo llamábamos
todos…
No sé si su nombre verdadero era Antonio y
tampoco sé si
vivirá todavía.
Mi hermano, que no había nacido entonces,
no sabía el lugar donde se produjo este suceso.
Y se lo señalé.
La humanidad, en sus acciones, es un motor de cambio,
con la compleja ecuación de:
varios elementos en el
numerador y
Y en el denominador: la maldad, la ignorancia y la codicia.
Vuelvo a mencionar: “La abolición del Hombre” de C.S. Lewis,
pero ahora aplicado, a todos los elementos urbanos y del
paisaje.
“Esto es el progreso”, que tantas veces repiten los “loros oficiales”,
Pero que, cubiertos de ignorancia, lo tergiversan.
Dejan algún Castillo amañado por aquí..-
alguna Iglesia maquillada...
Pero nada permanece como era en origen.
Esos decorados de ahora, son Parte, callada,
del Magno Teatro- Circo, de nuestra vida.
Una insignificancia de…
“El Gran Teatro del Mundo” de Calderón
En todas las clases de silencios
que abarcan esta entrada.
Pues ahora es distinta.
Pero en ese lugar
transmutado en un "algo modelno, que decía Rosendo"
Ahí actuamos Los Halcones, en una Feria.
Todo está muy cambiado, siguiendo al pie de la letra
la famosa Agenda perversa del
Billy Puertas y de S... "Hermana en latin..."(traduzcan)
y un par de amigos ahí mismo, nos quedaba por ver el campo.
Son árboles "de tu quinta"
que todo está sentenciado y sé que se resignan...
con mucha tristeza, pero se resignan.
de la Virgen del Monte (en cuya coronación
Huid de eso porque es una trampa de "los malos"
que oficialmente han tergiversado todo.
a las que tuvimos afinidad o querencia por haber

.jpg)
.jpg)

