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17 febrero 2025

470 - Del agua...y yo: Mi vida


 



Puente de San Antón (Cuenca)

Nacer al lado del agua te deja una huella...
una huella que llena todos los sentidos...
los impregna con un carácter sacramental.
Habrá lectores de distintas latitudes y unos
tendrán el sentir del agua dulce en su entorno,
como me ocurre a mi,
y a su vez, un historial que queda en esa memoria
primitiva de nuestra primer impronta, donde,
luego se van imbricando en espirales, que no capas,
un Contínuo historial de recuerdos olvidados
pero que al ser latentes vibran y se activan
de una manera especial con todas las vidas
que fluyen,...siempre fluir,
de su seno informe, para llegar a configurar
desde un poco de musgo en la roca
hasta la propia piedra, que son,
el esqueleto visible de toda la Creación.
Donde habito...
Hoy cortaron el agua, por avería...
Nací en Cuenca, un lugar con agua canalizada
de la que sale por el grifo como aquí.
Sin embargo a los pocos días volvimos a Zafrilla.
Allí no había agua corriente
Eran fuentes donde uno podía beber
o llevar agua en cántaros de barro,
que las mujeres llevaban, como si nada, 
sobre la cabeza y en ambas manos o
 en sus caderas otros dos cántaros. 
Caminando a su casa...
con una gracia y un arte, de ese que no olvidas nunca.
Me sonrío...perdón, a veces me llegan pensamientos
que prefiero que me hagan sonreír, a que me 
pongan triste...o taciturno,
tratando de evitar comparaciones con este ahora.
Yo creo que no sólo estaban empoderadas
sino que eran el mismo eje vertebrador
de la vida y la Gracia Divina en este planeta.
Hoy, en el pueblo, no hay agua y he recurrido a llenar
varios recipientes, de plástico o en botellas...
según el uso que corresponda.
Recuerdo, en vacaciones...
Al llegar a casa de mis tíos en Cuenca,
(Primero en la Plaza de los Carros,
que ya no existe como tal,
y luego en la calle Palafox y... 
en últimas visitas,
en un piso que se encontraba donde
el Mercado, a su izquierda, 
la Policía Nacional, a la derecha
y al frente un aparcamiento ubicado
dónde estuvo aquella antigua Plaza de los Carros).
Volvía a encontrarme en mi hábitat.
Notaba que todo estaba vibrando dentro de mi.

Pasaron luego muchos años...
Hace unos pocos fui de visita a Cuenca
y después de desayunar, pedí un vaso de agua.
Creía que me traerían una botellita de plástico,
pero me trajeron un vaso de vidrio lleno de agua.
La bebí y pasé a preguntar por la marca
de esa agua tan exquisita...
Me miraron como si fuera de Marte y me dijo
una señorita: "Es del grifo"...
y temía que le reprochara algo y ya me iba
a dar una botella de plástico.
Le sonreí y le dije: Perdone.
Venía a preguntarle por lo exquisita que es.
"Es agua que sólo sabe a agua"...
sin sabor a tubería, ni aroma de limón...
"Sólo-sabe-a agua" y sonreí.
Ella seguía asombrada, porque, para ella,
lo extraordinario pasaba desapercibido, o peor.
No tenía esa memoria consciente del agua.
Hace años de esto, pero ahora,
 lo tengo vivo ese recuerdo.
Una memoria que se me activa hoy...
que estamos sin agua, por avería en la Red Municipal
 de suministro, dijeron en el Aviso.

Vuelvo al origen del relato de Cuenca.
Allí nací y me bautizaron junto al Júcar.
El río de aguas color turquesa...
por el reflejo de los árboles, del cielo
y de la vegetación de su lecho.

Unos metros antes va a confluir el Huécar
en su margen izquierda, bajo el puente/túnel
que viene de la Hoz del Huécar,
por el que se funde con el Júcar.
Sobre ese túnel, está la bajada de la calle Palafox;
Ahí hace una curva, allí hay una fuente,
y tuerce la calle a la izquierda para confluir
con el final de la calle Carretería.

Vivíamos durante el curso, en Zafrilla,
 donde trabajaban mis padres, de Maestros.

Fuente del Tío Peseto.

Agua en forma de nieve durante los inviernos
en Zafrilla.
Víbora que fotografié un verano, en Zafrilla.
Al final del otoño, desnudos los árboles 
y el agua de las lluvias cerca del río.

Luego mis padres cambiaron a otro pueblo:
Bolaños.
De la Sierra y la Alcarria de Cuenca, cerca de Teruel,
a la Mancha en el Campo de Calatrava.
Era como otro mundo, pero...
Donde el agua también era protagonista.
En este pueblo, el agua de consumir,
la repartían "los cuberos", como Ángel.
Se almacenaba en la casa en cántaros de barro.
También, en casi todas las casa, había un pozo:
con su brocal y su garrucha por donde pasaba
una soga gruesa, de maroma, que terminaba 
atada al asa del cubo, de latón brillante.
Yo recuerdo que llegaba justo al borde del brocal
y veía el agua en el fondo como un espejo.
Y me veía allí a contraluz.
Parecía la Luna Llena...
Por eso cada pozo tenía una tapa de madera,
para evitar que algún niño se empozara.
Cosa que en ese pueblo, ocurrió en varias ocasiones
pero con adultos.

Un par de veces llegó esa noticia... 
la de que algún anciano
se había suicidado de aquella manera.
Eran los años sesenta bastante "crudos".

El agua de Bolaños, en una parte del pueblo
Tenían los pozos un agua exquisita, 
donde tenía el pozo del que,
 Ángel "el cubero",  llenaba su "cuba" 
y que luego, vendía por las calles.

En la parte baja del pueblo, el agua era "agria"
y no la consumían, pero era potable y medicinal, 
pero eso no se conocía y
 puede que ni ahora lo conozcan ni les interese.

El Rey Felipe II envió, por todo el Reino de España,
a Funcionarios para que recorrieran todos los pueblos 
y documentaran las características y peculiaridades.
Ese documento, el que correspondía a Bolaños,
 a través de mi hermana Mari Luz, llegó a mi, 
y tal vez ande perdido entre tantas cosas que tengo.
.
Recuerdo que se contaba en ese escrito,
que en la Época de la "Peste",
en  la que murieron miles de personas
en toda España, en ese pueblo, Bolaños,
no falleció nadie.

Como fue algo asombroso, los sabios, los eruditos,
los médicos y todos lo que rodearon a Felipe II
estudiaron y concluyeron que lo que los salvó de la Peste
fue porque bebieron agua "agria", la cual contiene
muchos minerales en ella y por eso su sabor,
(que no es desagradable, porque yo la probé).
Se da la circunstancia que en los sesenta,
cerca del pueblo, todavía había una mina de manganeso
y que en mi infancia todavía seguía en activo.

El agua ha marcado mi vida.
Esa conciencia que era un "elemento"
Sagrado.

El agua del mar la conocí más tarde, pero cuando
me introduje en ella me sentía como 
que fuera parte de ella.
Como si volvieras a tu origen...
un origen tan remoto como olvidado, pero que 
instantáneamente al sumergirte ves que todo
desaparece en el silencio, mientras ves la luz del sol
a través de un cristal de plasma
que es el agua:
La Vida.
Sólo, de noche, me da la sensación que se convierte
en "tinta china" y sientes
que morir es entrar en otro estado, sin cuerpo,
fusionado con un mapa de informaciones que son 
directas de la Fuente Divina...y 
sólo al salir de ella consciente
descubres lo pesado que es el cuerpo y 
lo trabajoso de vivir..."fuera del agua".

Evoco el río Jordán en el Bautismo de Jesús...
El mar de Galilea embravecido...
y,...un Mediterráneo,
 como al principio de un remoto viaje...
en barco de madera,... a la deriva...inmerso 
en una tristeza que no alcanzo a saber por qué...
Como otra realidad y, a la vez,
parte sustancial de esta vida en soledad... 
hoy;
Sin el agua que es mi madre y mi hermana.
El agua que soy y siento: mi vida.

© GatoFénix













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Gracias, desde el GatoFénix que soy.










 




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