Era una vuelta triste…sentía que había dejado atrás y abajo, el Paraiso. Volvía de las Islas Canarias, La Palma de Gran Canaria. Su gente, sus playas, su comida típica, su música… y sobre todo: el profundo sueño en el que entrabas cada noche, como si no hubiera un mañana. Y era cierto no existía el mañana, pero no lo sabía… ni lo imaginaba: así es la vida esta. Volvía y sabía que entraría en quirófano.
(era un cáncer en la vejiga, muy traicionero) Eso, iba por dentro y ,milagrosamente, no me enturbiaba nada. Tenía algún convencimiento
de que no era hora de "partir al otro plano". Luego en otros momentos, tras muchas mañanas, que desde allí no sentías…, Llegamos a este ahora tan extraño y a la vez… como si fuera la única realidad, siendo, que es: "una mentira de apariencia cúbica"... autoimpuesta. Una realidad como las maquetas de los trenes: Todo pequeño pequeño, en miniatura. Y nosotros, también en otra miniatura con esos otros, al lado del tablero, manejando los mandos de algo... que no lleva a ninguna parte. Un juego visual de movimientos y de espacio limitado: Es un tablero rectangular con unos caballetes de madera... con un efecto hipnótico...
y quedas embobado y vacío. Con el tiempo ves que también
las Islas Canarias era un tablero pero… ¿Qué lo hacía diferente?... El amor y el gozo. Eso que nos hace ser "ángeles capotados" y anónimos, embebidos en la distancia
y el vacío que es la verdadera realidad. Parece que mueres en cada espiración y que vuelves a la vida al tomar el aire. Aunque, a veces, embebido en esto,
se me olvida respirar como si ya no tuviera cuerpo,
lo cual, convengo, sin ayuda de «especialistas»,
que es una locura…incluso pensarlo. Porque vaya «usté» a saber
si está prohibido, a menos que declare: Que «me percibo muerto», y eso,
Sí que hay que respetarlo. Esta tarde de otoño (de aquel otoño del escrito)
con un frío soportable, encuentro esa fotografía
y me maravillo del don de la evocación.
Cuánta información se une a un retrato. No es sólo lo que se ve, sino lo que se siente… y lo que se sentía entonces, al lado de mi hija… y los sonidos, los olores y… la risa y… lo guapa que estaba morena… Y su mirada inteligente. Ninguno de los dos sabíamos que habría este mañana…pero puede que algo supiera el alma que humedecía los ojos.
(bien que ra cierto dodo ahorab en 2026) Abajo un trozo de océano y la costa del sur de España. Sobre el campo y los ríos… un rebaño de nubes como borreguitos blancos sin otro Pastor que el Mismo Dios,
la Fuente de todo lo que existe… Y por aquí un escribiente...