Repasando la Clase de BINÁ y JOJMÁ,
vinieron muchos sueños, muchas reflexiones,
varios acontecimientos "fortuitos"," ocasionales";
Sueños dormido y como visiones..."recuerdos dormidos".
Que se superponen con lo que estás mirando en ese momento.
Tantos años pasaron que los creía olvidados y
como el tiempo es el fuelle de un acordeón...
Instrumento: tiene un fuelle, y teclas, y botones...
y a veces es su música la que remueve el alma.
Me han aparecido muchas "abuelas".
Todas, las abuelas con las que me ha cruzado en la vida,
sobre todo en mi infancia, y mi juventud...casi desde el principio...
hasta cumplidos los treinta.
Algunas, como mi abuela materna, fallecidas, pero que
ahora veo su pervivencia en su hija y en mi: su nieto.
Entre las vivas, siempre hubo un algo
que no sé definir, hacia mi, que sentía su afecto,
sobre todo en las risas espontáneas...
en sus silencios mirándome, mientras sonreían.
Como si les recordara a alguien.
En estas estaba cuando me llegó esta historia...
una y otra vez. Y yo haciéndome el tonto.
Hasta que le di forma a unos minutos,
vividos en la vida real, pero tendría todavía 18 años.
Llevaba casi un año, la abuela de Luis Felipe
metida en su habitación, sin salir.
Vivían en un Chalet de la Colonia del Retiro de Madrid.
Ella tenía su habitación en la planta de arriba.
No recuerdo su nombre, pero sí su rostro y sus manos.
Hay experiencias que no se me olvidan nunca.
Están ahí calladas durante años, pero hay algo como esta semana
que me ha traído a la memoria las mujeres ancianas
que eran abuelas de amigos y otras próximas por familia.
a esta abuelita, yo no la había visto nunca, a pesar de que,
estuve en la casa de mi amigo y comí con ellos
en alguna ocasión...
creo que eran siete hermanos: cuatro chicas y tres chicos.
Tenían un piano a la entrada y un órgano,
entre el salón y el comedor.
Era un día festivo: sábado o domingo.
Y era cerca del mediodía.
Luis Felipe se puso a tocar: Granada y yo en ese momento
como la sabía y comencé a cantarla. Allí de pié
con la mano posada en el órgano...
Estábamos terminando la canción, cuando
todos giraron la cabeza hacia la puerta que daba a la escalera.
Allí de pié estaba la abuela sonriéndome.
Le dijo a uno de los nietos que se acercó a ella:
"Este chico canta muy bien. tienen una bonita voz"
Y luego dirigiéndose a mi: "Debes estudiar canto.
tienes una voz muy bonita"
Y le di las gracias sonrojado.
Ella era de una posición social muy elevada y
había frecuentado la Ópera en directo y se veía muy culta.
Todos hablaban entre ellos.
No salían de su asombro.
Casi un año sin bajar al salón y todos pensaban
que no bajaría nunca más.
Me sonrió desde la puesta y le brillaban los ojos
como cuando algo nos ha traído un momento de felicidad.
Ella era la dueña y señora de la casa y les hizo saber
que yo era bienvenido.
Era la primera vez que me reconocieron ese don de Dios.
Que "En el contexto bíblico, se refiere
a los dones que Cristo dio a la gente
para preparar a su pueblo santo
para el trabajo de servir y fortalecer
al cuerpo de Cristo,
como ser apóstoles, profetas,
anunciantes de la buena noticia de salvación,...".
Que el Padre Bueno la tenga en Su Gloria,
y que en este momento me viene que se llama así: Gloria.
todo mi cariño hacia esta "madrina" abuelita
A todo lector le envío un gran abrazo.
La luz está llamando a nuestra puerta: la de nuestro corazón.
Son tiempos únicos y hay que despertar de esta pesadilla
que nos tiene prisioneros de nosotros mismos y
de nuestros miedos.
© GatoFénix
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