Si acaso palpase
el melocotón de tu piel
y me envolvieras en un beso,
sólo sería la fuerza misma
del aroma del heno
en nuestros cuerpos.
¡Qué oscuros son los días
pasados sin tus ojos!
¡Qué duro el silencio...
tras conocer tu voz!
¡Qué muerte y qué vacío,
sin tu cuerpo!
¡Qué bonito fue encontrarnos,
y hacernos amor!
© GatoFénix
II
Palabras...de milagro
Cuando mi cuerpo y yo
andábamos dormidos,
acoplaste tu cuerpo
tras del mío.
Noté que me entornaba,
el alma cubierta de rocío,
y el hielo del orgullo se fundía.
Giré la cabeza leve,
lenta y calma para
encontrar tus labios.
Volví mi cuerpo todo, al punto,
para encontrar el alma de tus huesos.
Debía ser muy tarde...
o muy temprano.
Debía ser la hora cuando
vinieron a encontrarnos nuestras manos.
A cada paso, seda y jazmín,
latido de la vida amaneciente.
Más que un despertar,
aurora boreal de la ultima caída.
Noche, apenas noche. No pueden
desvelarse los misterios del capricho.
Torpe de aquel que lo intentare.
Si no vienen palabras cuando
la mente se funde con el cuerpo...y
... baila...
Sólo el silencio y el calor,
la frente perlada de sudor y
un telepático: Te quiero.
Es...el infinito efímero
de nuestro inconfesado amor.
© GatoFénix
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III
Soneto áureo del instante de un niño
El reloj de arena que mide el tiempo
no es tal que dure y sea permanente.
Es agua en sincronía con la mente
y que un instante dura si no hay viento.
Parecen dos embudos frente a frente
que buscan mano a mano el equilibrio,
milagro transparente como un lirio
la proporción de oro en si latente.
Dura un eterno instante este delirio,
un niño arrodillado y un barreño
con agua transformada en un colirio
que conforma un párpado sin sueño
creciendo suavemente en equilibrio
e hipnotizado queda en este empeño.
También está sin respirar temiendo
quedar sin el reloj que mida el tiempo
© GatoFénix
On 8 nov,
22:34, "Blanca Barojiana" <blanca.baroji...@gmail.com>
wrote:
> MI querido Josemaría: me ha estremecido este soneto, por su lectura
filosófica: es de los mejores que he leído en mi vida. Se explica
perfectamente, sin la explicación que das en el otro mail. Josemaria:
muchas
gracias por habernos dejado leerlo. Recibe un fuerte beso,
Blanca Barojiana
Re: Soneto
al áureo instante de un niño y patria con minúscula.
Otros
destinatarios: Literatu...@googlegroups.com
Me atrevo a
preguntarle: Los relojes de Arena.
Que simbolizan en su vida?
Pues en la mía se me antojan como una añoranza del pasado.
12/11/2007
Re: Soneto
al áureo instante de un niño y patria con minúscula.
Otros
destinatarios: Literatu...@googlegroups.com
(Me atrevo a preguntarle: Los relojes de Arena.
Que simbolizan en su vida?)
Respuesta: El "PANTA REI" de Heráclito.
El Wu Wei, el devernir de las cosas.
La fragilidad de lo inexorable...
pero todo sin añoranza, con esa pizca de humor y el aliento del amor.
Es el presente prosaico del todo a 100
que nos dice cuándo están los huevos pasados por agua
y hay que sacarlos para que no se pasen.
A la vez, es el clásico símbolo de dios Kronos.
Si puedes mira la fotografía en archivos.
GatoFénix
|
jose javier mesa 8/11/ 07 |
|
¡Tan sutil, tan delicada,
tan lenta,
tan afilada
Ésta nave de
sonidos
de brillos aparejada
Que navega
tan sin ruidos
Y que parece
cargada
Con dudas y
con maullidos
GatitoFénix
me agrada
y me
entusiasma, y me enfada
que tan
pocas ocasiones
tengan
los aquí presentes
De alegrar
nuestras prisiones
virtuales
con los sones
de tu rimar
absorbente
José Javier
|
1GatoFénix: Mucho es lo que dices, Blanca, y lo agradezco porque ya sabes que tú eres más que experta, maestra en sonetos. Yo no creo que haya tejido más de tres o cuatro...porque me da miedo cada intento. Casi no respiro y el corazón se agita, como un perro |
|
Don Porfirio |
10/11/07 |
Otros destinatarios: Literatu...@googlegroups.com
Una enorme felicitación señor Felix, que su soneto es muy bueno, saludos de mi Patria para su Patria.
Atte: Don PorfirioRecordar es sentir de nuevo.
Recordar es sentir de nuevo.
Secuencia:
En mayo se fue mamá
Qué tarde la espera y no llega
nada o nadie.
Papá me cuenta:
- Hablaron aparte.
"Silencio en la noche: tango"
Tantas veces dicho por ti, papá.
¡Qué tarde!
La espera y no llega.
Nada.
Nadie.
Tarde espera que llegue
la nada; te sientes Don Nadie.
Lo que elegiste ser y luego te impusieron.
"Ciclista, Paraguas, Bebé, Sombrilla y Cine"
Tus chascarrillos, papá.
Ya sabías que es tarde
antes de esperar, pero
en esta última espera,…
ella y él.
Impera que no llegue nadie.
Apremia la prisa de que no moleste mamá
¡Qué trastorno, por Dios!
Ya vinieron y dices:
- Espera, Fernando. No la mováis ya. Eso antes.
Ofensas recibes.
Ni caso te hacen.
“Culebrillas, pesa cantos, habichuelas y garbanzos”
- "Hasta la eternidad, mamá"
- Me dijiste, papá, que le dijiste
Habías besado su frente.
Tenía fiebre. Se la llevan y
te dejan llorando
solo.
El hijo cobarde y mezquino
y la nuera perversa imponen criterio.
“Que la lleven donde no moleste”.
Y ellos con ella, Corral de comedias de Almagro.
Y nosotros de viaje
Llegando al cierre de milagro.
Le dije unas cosas al oído,
La acaricié,
su piel inolvidable llena de infancia y cuentos,
su cara, su vientre, sus manos y sus pies…
la besé antes de que el frío la convirtiera en nácar…y me fui.
Así hasta las ocho.
No llegó a calentar la cama, la pobre.
Sonó el móvil, pero antes,
No se si en sueños o a duermevela,
te noté cerca; y te ibas…
Más, no hubo nada.
El escarnio, la impotencia y la rabia;
finalmente el llanto ¿verdad, papá?
Era por mayo, como ahora, y no hace tanto.
Y ahora que lo cuento,
No hace nada.
© GatoFénix
martes,
12 de febrero de 2008
A veces vienen recuerdos y
quedas prendido en ellos,
apenas respirando.
Primero creí
que los duendes del “pom-pom”
se habían tomado el día libre.
Al poco, cuando se empezó a enfriar la cara de mi padre,
y supe
que no volverían.
Entonces, los duendes de las células
se fueron poco a poco,
hasta quedar sin nadie.
Tu cara se llenó de ausencia
y aumentó el aire en la estancia.
No estaba yo siquiera,
más de lo que ahora estoy,
en aquel trance de entonces.
La cosa iba rápida, sin embargo
parecían fotogramas de recuerdos,
deslizándose por el tamiz del agua.
De la mano: el misterio y la evidencia.
Juntos: inequívocamente separados.
No volvería a ser igual
el tiempo ni la gente
desde que sobrevino el hecho
de mi padre muerto.
Me dejó la infancia
de cuerpo presente.
Y mis ojos velados
apenas distinguían
la imagen solapada
del presente incierto y el pasado difuso.
Del pasado cierto y el difuso presente.
Tal como la confusión de un beso.
Posé mi mano sobre su pecho.
Algo había cierto:
Los duendes del “pom-pom”
se habían ido para siempre.
Una almendra amarga durmió mi boca
y la saliva quemó mi esófago.
Escupí en el pañuelo y lo estrujé con fuerza.
Entonces lo supe.
El fruto de árbol de la ciencia
del Paraíso…
para mi que no era un manzano.
© GatoFénix (17 años y medio, después)


