Y al otro lado: La Luna creciente
y a sus pies un almendro floreciendo.
Como casi todo lo bonito en la vida: El oscurecer la tarde
significa teñir de rosa y azul, como la botella
de Aura-Soma: Que es el "Rescate del Niño" y "La llamada
de Flores Nightinghel"
Terapéuticamente Está indicada para "trabajar"
con la energía de la curación emocional profunda,
La transformación del dolor
y la reconexión con la Esencia Divina del Amor.
Al ver esos colores rememoré mi curso de Terapeuta
de Aura-Soma con el nº 4891 hace mucho tiempo.
Mi expositor de Aura-Soma en casa.
Tenía que sea esta tarde en ese "Fuelle"
Este fuelle de acordeón que es mi tiempo.
Esta tarde oscureciendo-me...
Se me reflejaron todas estas cosas en mi alma.
Luego. vuelvo a casa...
y al descansar, vinieron poco a poco
las sensaciones de los colores al despedirse el día...
recordándome y recordándonos
que estos tiempos nos agitan
y, a veces sin saber, vienen imágenes.
Siempre imágenes de recuerdos, que, a veces,
ya no sabes si son de otras vidas o de esta.
Es un tiempo de silencio y recogimiento.
De oración en el Huerto...
rodeado de todos los estertores demoniacos
de los que han elegido ser "dioses empoderados"
y no, hombres y mujeres vulgares que transitan la vida
en una Klipá: en esa cáscara oscura que nos confunde
(y apaga, si puiede)
la Chispa Divina que somos y pasamos la vida
"con la chispa de la vida" anestesiados,
esperando ese milagro que nos libera,
como con un casca-nueces,
para dejar subir nuestra semilla de Dios
por todas las Sefirots y
llegar a Kéter.
Y me lo dijeron esos colores que aprendí en 1996
en Dev-Aura. Como un milagro.
El encuentro con esos mismos colores paseando
con uno mismo, en su soledad...
y hacia cualquier horizonte por donde el Sol
ha desaparecido lentamente esta tarde.
Y te sorprende ver al almendro en flor...
y lo contemplas como si nunca hubieras visto
otro florecer...después de tantos años.
Los ojos de aquel niño siguen ahí ensimismados.
(¡Qué palabra tan bonita!)...
Y viene a ser cierto porque todo es
un recuerdo y una sorpresa.
Por un lado la mente, pero por otra...
el corazón y más aún el alma
que en ocasiones se te sale por los ojos...
o en una sonrisa con cara de bobo,
porque no está en el mundo en ese instante.
A saber donde te encuentra, porque
ni sientes hambre, ni sed...hasta que
cualquier perrito se te acerca, alejándose de su dueño,
viéndole en sus ojos algo que él ve
y que es como un recuerdo de algo
que nunca ha existido entre nosotros.
La dueña me mira y se extraña.
Sigue su camino con sus auriculares
mirando sin ver, todo esto que cuento.
Abrazos a todos los peregrinos de la Tierra
que por esas cosas de la vida, hoy leen esto...
y lo sienten como suyo.
© GatoFénix




