En esta momento de viernes Santo
mi dolor eclipsa la luz, como fue toda mi vida.
Ese sentimiento profundo de impotencia ante el mal.
Ese dolor ante las conductas crueles, siempre...
con aquello que no podemos controlar.
El cinismo y la agonía del ser humano
ante alguien que le hace peligrar su estatus.
Toda la vida este día y esta noche me sobrecoge.
He leído. He meditado. He vivido Eucaristías,
he visto películas y todo me ha dejado...
triste e impotente ante el mal.
Ese mal con cara sonriente y codicioso.
Ese mal que te confunde los pensamientos...
Ese mal que ignora tus sentimientos profundos.
Esa soledad del que está solo...
porque se queda solo...
porque lo dejaron solo...
porque lo hicieron a un lado...
y porque se burlaron de su soledad,
...como en otro nivel de conciencia.
Todo lo que Jesús vivió hasta la muerte,
sólo que a pequeña escala...
Pero te lo recuerda vívidamente, aunque
seas una persona insignificante a la que le dicen:
"...Mira, ya está dándose importancia".
cuando abres tu corazón confiado...y feliz.
Es un día para "ver" la maldad claramente.
Yo seré un estúpido y tal vez me lo merezca
pero Jesús...no. Él no mereció eso.
Ver tan crudamente, el cómo es el corazón humano,
...Te desarma.
Y ver: la conducta ejemplar, íntegra, varonil,
humana y amorosa de Él...
Por un lado te anima. Por otro...
te descorazona la crueldad de los seres humanos.
Y...Ante eso.
Nunca he podido hacer otra cosa que:
llorar a solas, en silencio, y escuchar como siempre:
mi debilidad, mi impotencia, mi falta de destreza...
para "torear este enorme Toro de la Vida".
Y... no quiero darme importancia ninguna.
Porque...sé que no soy nada.
Un abrazo
© GatoFénix
