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08 noviembre 2021

2 - Llueve como si fuera un llanto.



Llueve... como si fuera un llanto.
Un llanto...triste y dulce;
envolvente como la música suave de órgano.
Esta catedral enorme que es el mundo
nos cobija y nos moja
como un bautismo sanador del alma.
Cuesta no llorar.
Y afloran las lágrimas
de una pena profunda irresoluta,
insalvable.
Una pena como un abismo que nos desafía a volar sin alas
en el vacío de uno mismo.
Recuerdas cosas que ya no son,
y vuelves a mirar como cae mansamente la lluvia.
Entonces te llenas del agua del aire que es amor desbordante incondicional
y ves que esta prisión no te deja ser "lo-que-realmente", eres.
Un todo lleno de vacío.
Tu amor no llega ni a empañar la redoma de vidrio
Y te vuelves a entristecer sin lamentarte.
¿Para qué? Te preguntas
y ya sabes que no habrá respuesta humana ni divina.

Llueve fuera y dentro de mi
como si fuera un llanto.
Un agua sanadora llena de esperanza,
una esperanza llena de vida,
una vida plena de esperanza,
ahogada la libertad.
Una libertad exenta de odio y de rechazo...

Vuelve a aflorar una lágrima como si fuera
un gorrión en el nido, pidiendo,
con el pico abierto,
que venga su madre con una chispa de amor:
el sustento.
Pero su madre ha muerto.
No viene...
y no vendrá nunca, su madre.

Así esta tarde de lluvia me habla.
Escucho su olor dulce como un trino.
No hay socorro para el pájaro
herido de soledad y abandono accidental.
Queda, morir a esta existencia
sin lamentarse porque
la vida es así.

Hoy hace veinte años que me casé feliz,
y todo, parece... que no ha sido.
Solo queda el presente enjugado
con este orballo sobre una cala.

Hoy llueve como si fuera un llanto.
Un llanto que viene de muy lejos;
Un llanto, de muy hondo y, de muy alto.
De cuando no se ve el cielo
porque es como si nos abrazara
con la humedad de sus brazos fríos
y
verdaderamente
tristes.

Siempre he sido un ingenuo.
No aprendí los registros de esta vida.
Fluía, parece que feliz,
y todo era mentira.
Un burdo engaño. Y yo,
Un grotesco figurante
haciendo, el ridículo que se hace,
cuando te "sueltas" a ser tú confiado
en el colchón del amor inexistente.

Me resisto a pensar que merezca esto.
Sólo Dios espero que me perdone,
equivocación tras equivocación,
y me lleve a donde, al menos, no estorbe,
ni sea herido, más.

Esta lluvia de hoy 
me ha deshecho, la figura, sin cocer, que era;
y he vuelto a ser el barro de la senda,
que al pisar acoge vuestra huella, al caminar,
para luego borrarse con esta lluvia, que es llanto...
y llegar a no ser,
nada.

© GatoFenix








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