El "buen
rollo femenino"
(Concebido dentro de mi casco, viniendo en
escúter desde Jaraíz.)
El “buen rollo femenino” pocas veces percibido.
Me recuerda al tango que baila el General
retirado con una mujer.
Él, ciego, sólo percibe la vibración de la
mujer, su aroma.
En la película “Esencia de mujer”.
Pero no es eso. Es algo más que aunque toca el
sentido del olfato,
No es determinante. Porque no tiene que ver con
ello.
Pocas veces percibo esa sensación de estar
inundado
del “buen rollo femenino”.
Sin palabras.
Ese tango es una metáfora magistral de la vida.
La vida que yo he conocido por suerte, que ya
no.
Este escaso elixir que embriaga…en silencio.
Sin necesidad de palabras.
Sólo un pequeño roce, un pequeño tacto
Y unos ojos que te comen vivo con los párpados
“A media asta” .
No se puede, ni se debe, desdeñar lo mágico y
único
de esta existencia, ni de la que venga, sabiendo
que somos eternos.
Escaso y preciado Don de Dios y agradecido por
ello.
Sí, eternamente agradecido cuando lo has
hallado,
Porque es puro amor que restaña heridas de la
batalla diaria,
apenas con una mirada y un beso.
Mi cerebro accede a ese cofre interno y lo
evoca, ahora.
Como si fuera hoy, en este eterno presente
del que gozan los tesoros del alma…
Este” buen rollo femenino” es lo más sutil y
poderoso.
Algunas matarían por tenerlo y mueren de
envidia,
Y lo intentan con puestas en escena hueras.
O con bisturí, o aderezamientos, pero es inútil.
No tiene que ver con la edad ni la apariencia.
Es, esto que intento contar, como una pompa de jabón
que se deforma y se te adapta sin romperse
cuando
se desplaza, como con inteligencia propia y
sutil,
Pero no es algo que tenga que ver con afeites ni
olores artificiales.
Es algo energético que percibes como percibe el
frescor del musgo
La palma de la mano o la planta del pie
descalzo, la hierba;
O nuestra mejilla antes de tocar la arena de la
playa un metro antes
Del cambiante perfil de la olas
cuando se hacen espuma y desaparece el agua
dejando agujeritos.
Todavía sabemos que la tierra exhala, estando
tan cerca,
ese buen rollo de la vida.
No se puede describir “el buen rollo femenino”.
Son sentimientos puros exentos de aditamentos.
Diría que no se localiza la fuente, en parte
fija del cuerpo.
Es algo que nace como una chispita y vibra como
lo hace el bronce
De una campana o el cuarzo de un cuenco o el
borde de una copa de cristal
Cuando deslizamos sobre ella la yema del dedo
corazón.
Son como latidos armónicos que llenan el
entorno.
Al percibirlo, sintonizas con él y te contagias,
y poco a poco te desmoronas…
y te diluyes como un azucarillo en una taza de
poleo menta, lavanda y melisa.
© GatoFénix (2019 pensado en viaje de vuelta
desde Jaraíz de la Vera)
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