El matacerdo -1954 en Zafrilla - 2009 En otra parte de España, lejos. Pero con el corazón ahí mismo todavía.
No creí tener nada más que perder
si lo perdí todo, porque ya no queda
ni el pensamiento.
Jugamos con el recuerdo,
que no es pensamiento, y nos revela
imágenes que viene de nuestro origen.
No tenemos razón,
razón de ser.
Ser, sin razón de ser,
de esta manera...
Y tal vez, ni de otra.
Vaya usted a saber.
Todo se nos agolpa en el cristal.
Cristal, a través del que miramos,
el tramo que nos queda por pisar
en nuestro viaje.
Imágenes que, al estallar, estampan:
el olor de café negro con sopas de pan duro,
las magdalenas tiernas, recién hechas por tu madre
en alguna fiesta; sobre todo
en Semana Santa y en Navidad.
El roscón de Reyes con su haba.
Nata y chocolate caliente...
No sé,
yo digo que todo es,
el mundo de la pantalla del casco de la moto,
pasando por un campo de alfalfa en verano.
Plagado de mosquitos. ¡Oiga!
entre los huecos.
Los tarugos en la lumbre, su calor,
Es "el día de la matanza",
ahora aclaro que me refiero,
a la matanza del cerdo.
que regaron con sangre, en vez de agua,
aquel suelo tan cerca de Teruel.
que se ayudaban unos a otros
a sobrellevar, nuestro I Ching particular,
preparando la despensa para un larguísimo año,
en donde no existían grandes ni pequeños comercios.
Los chillidos del cerdo, hasta subirlo a la mesa,
varios hombres, tirando de él con un gancho de hierro
clavado bajo la barbilla.
No se conocían todavía: al Capitán Garfio,
ni, tan tierra dentro, a los estibadores.
Esos chillidos del cerdo no se olvidan;
niños corriendo a esconderse tapándose los oídos;
que nos pincha, y un poco de sal;
Calzamos zapibotas, gastadas con los andares de otro;
jersey de mezcla y calcetas de lana que pica;
pantalones cortos, ahora, como
algún día, largos; de pana helada,
entre color miel, marrón y musgo seco;
camiseta de felpa de manga larga
sobre la piel de gallina
de aquellos días tan señalados.
que van llegando y
al estallar,
el aroma que expanden
a través de los Medios,
y estampan las matanzas de cada día
en la pantalla de plasma y nos deja plasmados.
Como la venganza de los cerdos, es.
(Guerra de las Galaxias al fondo).
Matanzas de seres humanos,
a manos ¿de quien?...
Y sigo con el corazón encogido
porque oigo los gritos,
ahora de los niños, ayer mismo,
y no puedo hacer nada.
© GatoFénix
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