El primer poema de una pluma nueva. Al estrenar esta pluma me han crecido alas; alas marineras de una gaviota, también de mariposa, alas. Alas del viaje intemporal de un viejo navío. Alas de un gusano transformado, en la noche oscura de la juventud; crisálida del miedo, del fuego y la torpeza. Alas, al caldero de la infancia donde se coció la cruda realidad de un tiempo macerado por la tristeza, la soledad, las neuras, el hambre y la flaqueza.
Hoy renace, transmutado, un ser, como en la mariposa, fruto de la metamorfosis consciente: único parto posible del hombre. Hoy ha nacido de mi nueva pluma, unidos el corazón y la cabeza, este poema de gaviota marinera con tanto mar dentro y tan adentro, con tanto viaje en sus alas que no aprende a llegar nunca, a otra parte que al final de una hoja blanca de papel de árbol. De alguno, tan generoso con nosotros, que aprovechando un otoño, como el de esta tarde, se convirtió enteramente en hojas blancas, de papel, repletas del último sol y del primer rocío.
Así, de esta manera, la tinta azul real, que corre por mis venas, ha marcado en esta, también arena de la playa, las huellas de una bandada de gorriones ribereños, más de Sorolla que de Ribera, y al fin, al levantar el vuelo... todo esto han dejado en el suelo.
Todavía no sé, si debidamente colocado para nuestro entendimiento.
© GatoFénix (Iba a poner feliz, de ahí el borrón "lapsus calami"
porque es la pura verdad)
14 de noviembre de 2008 en Meco, el punto de España más alejado del mar. Ya, pero eso es... para otro día, más adelante.
Hay tanta
humildad y tanto amor en tus palabras
que haces brotar lágrimas
hasta de los ojos cansados y a la vez pétreos
de quien esto escribe.
Gracias, Jose Javier. Y sigo...
Tus elogios Jose Javier,
son mucho mejor que las gaviotas.
Las letras
no son más que las huellas
de un gorrión solitario.
…Ellos no saben de gramática
pero lo cuentan todo
con sus pasitos.
Sólo bajan a la arena
para decirnos algo.
Después están volando
piando o en silencio y
cuando los ves tan juntos
flotando sin tocarse,
parecen una red
que quiera pescar el aire.
En la tierra hacen falta plumas
pesadas plumas como arados
para macar los surcos
de la mano del hombre, que
luego, se transforman en
mieses y ababoles.
Tu pluma es necesaria
igual que los gorriones
porque, si no, cómo conocerán las gentes,
si no lo escribe nadie,
cómo de bueno puede ser
el corazón humano.
A veces la besana no es
sino un extenso pentagrama,
en el que,
luego de posarse, los gorriones
brota la partitura que sólo ven los sabios labriegos, los pastores y los niños…
hasta que, algún lebrel, con su ladrido,
les hace batir las alas ...y levantar el vuelo
sin un porqué, Jose Javier.
Así es tal como se escribió en su día, que de esto hace mucho; pero la memoria de algunas cosas perdura grabada en estos artilugios modernos que nada tienen de piedra ni de tinta.
Un abrazo
GatoFénix
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