En ocasiones sientes que estuviste
al borde de la sima.
Ahí no se ve nada claro.
No se ve nada,
pero más allá...
un poco solos eso sí,
barruntas que tiene que haber algo.
Un algo que no ven los ojos,
un algo, como cuando bajas los párpados y,
antes del sueño,
viajas hacia unos colores brillantes,
refulgentes pero fríos.
Un viaje que "no necesita alforjas"
como se dice vulgarmente,
pero que es cierto, oye;
y toda la liviandad del ser
viaja y viaja.
A veces, suda la frente y todo
tratando de llegar antes
pero el aire no te roza ni te detiene
y luego ves gente,
amigos y familiares
o gentes desconocidas.
Hay por allí algunos animales,
pocos,
y algunas construcciones
que no sabría describir.
Puede que esté muy lejos
o al lado, pero vuelves
en un abrir los ojos
© GatoFénix
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