Me
hice río de sangre no hace mucho
Y por él navegaba, plácidamente, la Parca,
tal como lo soñaba hace meses.
Un río manso lleno de meandros,
meandros cada poco, cada nada, meandros;
primero sangre, luego lodo y
rozando la otra orilla
por muy poco
polvo.
Llegué a ser tan poco que
hasta veía cómo se alejaba,
a cada instante,…
el propio sufrimiento.
Tal vez las manos, los pies y las rodillas
no fueran mías y ya fueran de otro.
Llegué a ser sólo sudor
sudor a chorros,
y a no tenerme en pie;
y ser llevado, mitad en silla,
mitad lejos,
con la ausencia en la cara de pergamino,
hasta la camilla.
Una vez vuelto de este viaje
Os traigo este mensaje:
Siempre amanece.
Ya sé, porque lo he sentido,
aquello que cantó el poeta;
Y porque lo he vivido, siendo tan poco
y tanto, como
ser polvo, pero
polvo enamorado.
Rozar lo que es
vivir un milagro de milagro.
Ser
como una hoja,
que el viento balancea
caprichoso, caprichosa.
Viniendo de ser nube
a barca de un insecto
o manto de la tierra
que cruje a nuestro paso.
Bajo la última luna llena de este otoño,
dos mil siete;
En el ocaso.
Después,
un nuevo nacimiento;
El portón de la Tierra menguando la luna
y el Sol con sus corceles dorados
que desliza las cortinas de la noche, en sus extremos,
y ensancha el escenario de este frío y luminoso día,
y …desde ahora, cada nuevo día.
Entre bambalinas…
© GatoFénix
(23 diciembre 2007)
Y por él navegaba, plácidamente, la Parca,
tal como lo soñaba hace meses.
Un río manso lleno de meandros,
meandros cada poco, cada nada, meandros;
primero sangre, luego lodo y
rozando la otra orilla
por muy poco
polvo.
Llegué a ser tan poco que
hasta veía cómo se alejaba,
a cada instante,…
el propio sufrimiento.
Tal vez las manos, los pies y las rodillas
no fueran mías y ya fueran de otro.
Llegué a ser sólo sudor
sudor a chorros,
y a no tenerme en pie;
y ser llevado, mitad en silla,
mitad lejos,
con la ausencia en la cara de pergamino,
hasta la camilla.
Una vez vuelto de este viaje
Os traigo este mensaje:
Siempre amanece.
Ya sé, porque lo he sentido,
aquello que cantó el poeta;
Y porque lo he vivido, siendo tan poco
y tanto, como
ser polvo, pero
polvo enamorado.
Rozar lo que es
vivir un milagro de milagro.
Ser
como una hoja,
que el viento balancea
caprichoso, caprichosa.
Viniendo de ser nube
a barca de un insecto
o manto de la tierra
que cruje a nuestro paso.
Bajo la última luna llena de este otoño,
dos mil siete;
En el ocaso.
Después,
un nuevo nacimiento;
El portón de la Tierra menguando la luna
y el Sol con sus corceles dorados
que desliza las cortinas de la noche, en sus extremos,
y ensancha el escenario de este frío y luminoso día,
y …desde ahora, cada nuevo día.
Entre bambalinas…
© GatoFénix
(23 diciembre 2007)
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