Como por ejemplo, en mi caso, “ser Guille”. Que así fui bautizado por la madre de mi hija Sara.
Ser una entelequia es ser algo que no existe. Algo que se inventa. Es decir, no ser, sino vivir dentro de una apariencia, o de una proyección amable de quién te bautiza de esa manera.
Realmente despista,
porque no eres tú, sino que eres aquello que la otra persona quiere que seas y
termina conformándote a su modo, porque de ti siempre tendrá esa referencia.
Elige lo que "ve", o lo que cree que tú, vas a realizar; o eres, la referencia cultural cariñosa que la aproxima a ti.
Y entonces te convierte, a través de de esa palabra, de ese sobrenombre, de esa denominación, en algo que luego termina siendo, si es que acaso no lo fueras, sin saberlo.
Cuando no respondas a esos estándares y manifiestes cosas que no estén dentro de su estereotipo, ya no existirás. Puedes ser creado y destruido con la misma facilidad. Ese es un riesgo, pero que no puedes controlar, porque ya es cosa de una diferente percepción de quien te percibe.
Sin embargo es bonito lo que dice Aristóteles sobre "entelequia":
"Modo de existencia de un ser que tiene en sí mismo el principio de su acción y su fin".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si es constructivo lo que piensas: Adelante. Como si fuera para ti.