A veces vienen recuerdos y
quedas prendido en ellos...
apenas respirando.
Primero creí que los latidos...
los duendes del “pom-pom”, como los bauticé,
se habían tomado el día libre.
Al poco,
cuando se empezó a enfriar la cara de mi padre,
supe que ya no volverían.
Entonces,
los duendes de las células, "los otros"
se fueron yendo poco a poco,
hasta quedar sin nadie: inerme.
Su cara se llenó de ausencia
y aumentó el aire en la estancia.
No estaba yo, ni siquiera,
más de lo que ahora estoy,
...en aquel trance de entonces.
aparecían fotogramas de recuerdos,
deslizándose por el tamiz del llanto,
después de la muerte del papá.
Y de la mano:
el misterio y la evidencia: juntos
...inequívocamente separados.
Nada volvería a ser igual:
ni el tiempo, ni la gente…
desde que sobrevino
el hecho de mi padre muerto.
Me dejó la infancia
de cuerpo presente.
Y mis ojos velados
apenas distinguían
la imagen solapada
del presente incierto y el pasado difuso.
Más que nada:
"Del pasado cierto y el difuso presente"...
Todo era tal que así:
Como la confusión en un beso.
Algo había cierto:
Los duendes del “pom-pom”,
se habían ido para siempre.
Una almendra amarga durmió mi boca
y la saliva quemó mi
esófago al tragarla.
Escupí en el pañuelo y lo estrujé con fuerza.
Entonces lo supe:
El fruto de Árbol del Paraíso...
El de la Ciencia del Bien…
para mi que no era un manzano.
© GatoFénix
Fue escrito el 28 de mayo de 2007
Luego revisado en junio de 2025
Cementerio de Almagro de Calatrava Ciudad Real.
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