Ella
es la mar de hermosa.
Ella, la bella,
la inquieta y juguetona,
la del traje de espumas.
Húmeda y sensual,
fría y caliente,
la mar...
la infinita fuente
de vidas revividas.
Un beso en los párpados dormidos;
un vaivén de cuerpo abandonado
sobre un lecho de arena blanca y fina
cubierto con los tibios
encajes de bolillos
que tejen el agua y el tiempo
en cada ola.
Ella es la mar.
La
mar de hermosa.
La que vacía tu escultura
sobre esta cuna de sol
y por las noches, luna.
Recordar los recuerdos
de lo que no ha pasado
es, venir de lo que nunca fuimos.
Porque tu ser y en él tu nombre,
con los suspiros que guardas en tu bodega,
andan rolando en tu ausencia
hacia poniente sobre la mar serena…
cuando la mar es; la mar de hermosa.
© GatoFénix
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