Reflexión.
Me enganchó esta historia.
El perro y el delfín.
Unas escenas entrañables
llenas de valor, valores, humor,
inteligencia, ingenuidad y perplejidad.
Tal que así nos dejan algunos aconteceres
de esta vida.
A veces perro; otras, delfín.
Y más veces, salvado que salvador.
Tiburones SA no descansan.
Pululan en derredor y si caes...
estas perdido a menos que
seas salvado por algún delfín anónimo:
samaritano de la vida.
Algunas de esas otras veces,
en las que parezco delfín salvador,
mayormente lo soy sólo de nombre.
Ya sabe, por ser el del-fin.
Exacto.
Por ser, el último en enterarse.
Tanto, que estoy seguro que,
en este momento,
no sé "de la misa la media".
Como el perro de este "flim" del
"tube" (Youtube)
© GatoFénix
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