Cuando caminas en la
invisibilidad y de pronto...
alguien te ve.
Te sorprendes y casi te ruborizas.
Sales de un paseo en la niebla, a la luz.
Ahora te desubicas y se te olvida caminar.
El tiempo vuelve a formar un bucle y
te desconcierta.
Una mirada, unos ojos tras ella, que te deja
parado, junto a ti mismo, incrédulo.
Hay amores que, por un milagro, no mueren,
y por otro, de forma recurrente e inesperada,
llegan a ti, te llenan y te reviven;
como la brisa de una mañana de enero
cuando el día se asienta en tu corazón.
Luego vuelves a la invisibilidad donde
transitas,
y sabes que el sueño y la vida se abrazan,
porque la vida es un sueño,
las más de las veces.
© GatoFénix
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