Los años se suceden y vamos
sincronizados con el tiempo.
Necesariamente nos movemos o nos aquietamos,
(como todo ser vivo)
al ritmo de la luna.
Circulamos
en torno a un vacío
amarrados a los otros
con las manos amorosas
que nos han sostenido o nos sostienen,
libres de ataduras,
inmersos en un remanso de paz
o en una vorágine de los hechos que pasan
por nuestras cabezas, soñando, o frente a nuestros ojos,
borrachos,
del movimiento de la Tierra.
El Sol, cada día,
nos mueve a actuar llenándonos los ojos
de vida.
Cada vez...
nos pesa más el tiempo,
pero las vueltas siguen monótonas
como las manecillas de un enorme reloj mecánico.
Cada vez
tememos padecer asincronía,
porque vemos,
que somos un verso de "pie quebrado"
en el soneto oficial, que difunden,
los voceros oficiales,
que son los encargados de "recrear" la Creación.
Todo Misterio
es ocupado por un lodazal de pensamientos egoicos;
no menos misteriosos (en minúscula) que la propia Creación.
Por ello, se mata
y se persigue a los anacrónicos como yo;
y si no,
se nos descalifica, que es casi más cruel,
y constantemente
nos recuerdan,
miles de veces,
de todas las maneras posibles,
que es a ellos
a los que les debemos la vida, tan frágil,
y no a Dios.
© GatoFénix
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