😇
Hoy: Querido Dios.
En tiempos de confusión nos parecemos a una madera
de los barcos de antaño,
que después de un naufragio, por tempestad o por guerra,
siempre lleva a alguno de nosotros abrazándolo
con ambas manos a la altura de la axila derecha.
Exactamente, en ese momento, caemos en la cuenta
de nuestra pequeñez física.
Algunos, seguro que optan por dejarse morir en el sueño mortal;
ateridos de frío y de abandono hasta de si mismos.
Otros, como Judá Ben-Hur, en el cine,
por una fuerza que no sabemos su procedencia
deciden luchar y hasta rescatar a otros.
Nadie sabe el porqué de esa locura.
Ni el Capitán de la Galera Romana
desde sus creencias y valores, lo entiende.
Era su fe.
Ese arrebato de locura humana, que ya sea por odio, o por amor.
(cosas espirituales ambas)
Nos hace que entendamos que no somos lo que parecemos.
Y ahí aparece: "Dios"
El Dios de cada uno según su cultura,
pero que siempre es Algo que no se puede entender
con esta mente, aunque fuera brillante.
Porque Dios la trasciende y nos rebasa el entendimiento.
Y diría más, se dan la mano el odio y el amor
como las caras hermanas de un "Denario".
Opuestas: Sí, pero en la misma pieza.
Al Amor a Dios sólo lo entiende el corazón
una vez que, por Su misma Gracia,
te quita una venda de los ojos del alma
si gritas como Bartimeo:
«¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!»
Y Jesús dice:
«Recupera la vista, tu fe te ha salvado» .
y como el ciego de Jericó:
Ves.
Todo el tiempo posterior, el ciego siguió a Jesús
cantando sus alabanzas.
Como hace, Carlos Cifuentes, músico extraordinario y
compositor de esta pieza que interpreta
con su violín.
© GatoFénix
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