Fueron mis pensamientos
Despetalar los pensamientos nos desarma.
Somos uno con nuestros pensamientos.
Ellos nos conforman.
Nos conforman, y luego, nos contienen y nos manifiestan,
ante los otros...
que vienen a ser lo mismo y del mismo origen que nosotros.
Es posible que un abrazo sea una forma de anillo energético
símbolo de la unidad del Todo.
despetalar los pensamientos como una margarita:
"Sí, me quiere", "no, me quiere..": en ese juego de adolescentes
Y la desolación casi infantil cuando la última era: No me quiere.
Luego, despetalar los pensamientos, es mostrarlos.
Cada escrito del alma arranca un pétalo del pensamiento:
que somos nosotros mismos.
Y dejamos parte del cáliz desnudo,
vestido con sus sépalos,
que "vaya usted a saber"
lo que usted sepa,
de mi.
Es egoísta callar si has de hablar.
Pero es cruel hablar con el corazón
porque puedes quedar destrozado.
Luchas contigo mismo de pensamiento en pensa-miento
tratando de que sea sólo la verdad lo que aflora
y que a la vez que sea agradable.
Sin embargo, "no hay rosa sin espinas",
y el miedo a ellas nos aleja
de personas de color y fragancia divina.
Al otro lado está, el arrojo, el valor,
ese, que no "tiene trazas": humilde pero asertivo
y nos lleva a palpar a oler a sentir ese frescor aromático
que nos embarga y hace que merezca la pena
correr el riesgo de terminar
"despetalado" por los suelo quedando...
apenas un cáliz de sépalos
con olor a la Madre Tierra o a hierba dulce.
Que es lo que soy (Gracias a Dios)
© GatoFénix
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