Llegamos a la ribera de Junio como si fuera
esa orilla de la mar océana casi infinita
de donde venimos viajando en un esquife,
al que llamamos vida, y apenas tocamos tierra
nuestros pies descalzos sienten la arena entre los dedos
al caminar tirando de la maroma atada a un bote
que fue el que nos salvó de perecer en este viaje,
que es la vida,
rodeado de amor, que es agua,
y en un barco, nuestro cuerpo,
que ha sufrido su último naufragio.
Llegamos a este mes, en el que nacimos a esta vida,
encarnado en un cuerpo tan de madera
que Dios nos hizo barco, para surcar, otra vez,
el casi infinito mar que es la vida.
Junio, para mi, siempre significará:
nacimientos.
Ha sido llegar a esta orilla del mes
y se han anegado mis ojos y...
enteramente, hecho agua:
mis ojos han recordado...
el sutil aroma...la liviandad del ser...
la inmensa alegría en tu sonrisa...
el silencio escandaloso de un corazón
que notaba palpitar en mis oídos
absorto en el silencio y en los compases
de los "duendes del Pon-Pon",
que así bauticé el latir de tu corazón,
recién estrenado.
Ha sido llegar este mes y ya nada es igual
al mes anterior aunque van seguidos.
Hay esa subjetividad "radical" como la honestidad,
que hace diferente lo diferente,
porque el momento reverdece los recuerdos...
y eso, amigo, lo cambia todo.
Podría no acordarme de un nombre o de un teléfono...
pero poder contar todo hasta el menor detalle
de aquellos días fraccionado en momentos,
en pensamientos, en sucesos, en decisiones,
en tantas cosas que luego, con el tiempo,
se fueron confirmando,
aunque entonces eran zarandeos y sutilezas,
miedos que reflejaban mi impotencia...
ante, lo que desde entonces supe, que sería.
Parece una cosa loca, pero,
aunque siempre lo dejé guardado en mi corazón,
viví, esperando, que en algún momento,
la espada de Damocles cayera...
y me partiera, no el corazón: El Alma.
Hace veintinueve años de esto que cuento.
Pero, como si fuera ahora mismo,
vivo este presente, continuo y eterno
que es el verdadero amor.
El farol de esta Luna.
Y al amor de esta luz, tenue, pero a la vez: escandalosa...
Venimos a contarnos cosas eternas...
como de lo que estamos hechos,
básicamente, sueños.
Sueños que son tan reales que nos configuran.
Sueños que te despiertan sudando...pero tranquilo,
porque tu cuerpo sabe que está comenzando el verano.
Y eso es lo que toca.
Seguiremos contando cosas.
Cosas que van y vienen por la cabeza
Abrazos para los lectores y... ¡Mucho ánimo!
© GatoFénix


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