Era el punto al que elegí llegar, antes del amanecer,
una vez terminada la terapia de todo un año, de kinesiología;
algo así como un reseteo para desbloquear
pequeños o grandes nudos psico-físicos y emocionales
acumulados desde mi nacimiento.
Pudo ser un engaño, porque entonces era
mucho más ingenuo que ahora; y eso que eso ya es.
Requería valor, entereza y confianza en Dios,
para llevarla a cabo...y decidí hacerlo.
Me levanté una hora antes de que amaneciera:
Había que llegar, de noche...y esperar que el Sol saliera.
K100RS Style. Fue en esta moto la aventura.
Salí desde Tomelloso, camino del lugar: equipado.
Sentía respeto a la hazaña y mucha responsabilidad,
aunque lleno de la ingenuidad de los no tantos años
en los que me desenvolvía.
Viví: el miedo, el arrojo, el abandono,
una pizca de ilusión y casi una esperanza...
que nacía del dolor y de la lástima que vivía.
¡Como pude equivocarme tanto !
¡Cómo me desenvolvía, a veces milagrosamente,
en un entorno que nunca hubiera ni imaginado!
Ya me había divorciado y pasé de un estado
de supuesta "bondad y comodidad"
a un espacio estrecho, cutre y sucio...
durante un mes.
Ahora ya estaba en otro espacio, un piso.
No había casi nada, pero estaba limpio.
De ahí salí a esta aventura, propia de Cervantes,
aunque en el siglo actual y con las armas
y el atuendo de motorista con mi cabalgadura.
Cuando salí de la carretera principal y tomé
el camino de subida...recuerdo cada curva,
cada piedrita que saltaba de mis ruedas...
y con mucho tiento llegamos sanos y bien
hasta el pie del molino de viento.
Puse la moto con la "pata de cabra"
porque no me atrevía con el caballete al no ver
cómo estaba el piso de seguro.
Me senté en una especie poyete circular,
que rodea al molino, por su base,
Excepto en la puerta.
Tenía como medio metro de altura.
El silencio era impresionante.
Nada de viento; ni frio no calor;
y ya sin el casco un aroma a campo salvaje.
Eran viñedos los que me rodeaban...
también cardos y todo lo que crece por
la Mano de Dios...
Podía escuchar mi respiración y... hasta
algunos roedores, digo yo, que se me acercaron
o tal vez alguna lagartija, aunque siendo de noche,
puede que me sentara cerca de su casa.
Así esperé mirando dirección al Este.
Se me habían bajado las pulsaciones, ya tranquilo,
y disfruté de "un tiempo sin tiempo"...
eso no se puede contabilizar, es como un salto
en lo que no es vacío pero se le parece.
La cabeza y el corazón se unen y vives...
Vives algo que pocas veces vives,
porque si no fuera por estos instantes...
todo habría quedado en ninguna parte y...
curioso, no lo sabría ni yo.
Esa memoria tan sutil de las cosas
que siendo vitales, pasan desapercibidas,
o se ignoran o, en muchos casos, no se llegan a vivir.
Yo no conozco de nadie que me haya contado algo así.
Empezó a dejar el cielo su oscuro profundo...
y se borraban las estrellas de ese semicírculo.
Diría que como si respirara y se hinchara el pecho,
en una subida constante, pero suave...
hasta que salió un "chispazo de Luz".
Desde ese momento comenzó a emerger...
como un milagro cotidiano y casi desconocido
porque casi todo lo sublime surge así.
Sin que te des cuenta.
Ya no podía sostener la mirada.
Tenía el casco puesto, pero abierto.
Giré la cabeza y vi mi sombra sobre la pered
encalada del molino.
Tuve que reconocerme y me ronreí.
Algo había pasado en mi tan sutilmente
que me iba calando hasta el alma y diria
que se me fueron unas lágrimas rodando
hasta la comisura derecha del labio.
Caminé hasta el borde, donde termina
la plataforma del cerro y tuve una sonrisa tonta,
por un buen rato.
Movía la cabeza de un lado a otro
como cuando hacía algo, de niño,
yo solo, sin espectadores, y sabía
que era "algo bueno": de "sentirse orgulloso" .
Ya el Sol había subido, y sin una nube delante
estaba reinando y nutriendo con su energía
a todo ser: animal o cosa...porque todo tiene vida.
Monté en la moto.
La arranqué y comencé a bajar
por aquel camino estrecho y culebreante,
con una sonrisa de tonto, que me duró
casi todo el recorrido.
Hoy, también el Sol es el protagonista.
"Es el día del eclipse"...
Hoy se esconderá un tiempo y es mejor
quedarse en casa protegido y pidiendo
a Dios que se lleve lo malo y, "luego",
que haga emerger lo nuevo.
Es un día importante para todos.
Suerte para saber limpiar aquello que sobre o que se transmute.
El Sol, en 1905 pasó algo parecido en España y otros 1012.
Ya pasaron 121 (curioso número)...
© GatoFénix
El Sol



