Primera estación. Si el Ser es el Infinito y el Estar es el mundo… Entiendo que estar lleno de infinito
estando en el mundo
sólo… Sólo se puede dar dentro del Amor. El Amor inmanente, que al hacerse presente, somos Somos como cada uno es
con su aspecto visible e invisible… Y es sólo el amor lo que nos puede dar
la experiencia, y de
ahí... El torpe conocimiento de nuestra existencia. Somos tan poco
que tampoco llenamos "la nada que somos". Existir fuera del amor es imposible y nuestros sentidos Hacen acopio de experiencias que no son nada… Hasta que un día,
como si saliera el Sol, "amanecemos"… Es más que un nuevo día…
es el primero como cuando abrimos
un poco los ojos, entornados,
por primera vez,
Mamando del pecho de la madre,
como si ella fuera el
infinito y nosotros
una parte más de ese entorno, todavía… sin estar en el mundo.
Nunca se olvida eso,
aunque no lo recordemos. Lo pueden contar los poetas que son
un infinito encarnado… Y por eso sus palabras no les pertenecen. Son palabras prestadas y dichas o escritas...
sin saber ni tener conocimiento. Son el puro sentimiento hecho sonido. Como un eco de aquello que no hace ruido. Es el dar y el recibir en una forma…
que nos vuelve al
corazón... Cada vez que nos damos un abrazo de verdad.
Primer “cuenta/cuento” de este embarazo. Como “un Esenio Rosario” cargado de Misterios que nunca serán desvelados, del todo,
aunque La hermosa lámpara, Maestra, esté colocada sobre el celemín.
Los ojos físicos son ciegos a esta luz que sólo perciben... los ojos del Alma = honestidad radical. Ahí deberemos conectar con ese Hijo:
nosotros, para que Él Nos conecte al Padre Madre Dios: