Ese papel pinocho,
como la piel de labios resecos y descoloridos
por la enfermedad,
o el tiempo.
Con ese papel pinocho
nos hicieron
apartarnos de las flores de verdad.
Flores momificadas,
inodoras e insípidas,
en ramos perennes y en floreros de Duralex,
sobre altares de yeso y purpurina...
adornando imágenes siesas, o blandas;
de piel de cara y manos,
opacas.
Tardes de trabajos manuales,
cutres y deslucidos.
Tardes hechas de retales
como este recuerdo
de papel pinocho...
sin una amapola
en el verso;
como recibir las "buenas noches"
sin el beso,
(no con el emoji de wasap)
© GatoFénix
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