Busca en este blog

21 diciembre 2021

41-Mi primera caída en moto. Aquel uno de diciembre.

 

Aquel uno de diciembre...(I) 


Hoy tengo la sensación
de haber redimido el día.
Porque, un 1 de diciembre, como hoy (cuando lo escribí),
salí de mañana en moto...
y volví, milagrosamente a casa.
 
Era novato y salía, por entonces,
con otros moteros para foguearme.
Ellos, pensaba yo, me harían compañía,
en esas rutas solitarias por carreteras,
de segunda, llenas de sorpresas tempraneras.
 
Era aquella de las primeras vueltas
en mi moto recién comprada a un colega,
y que luego iría dando sorpresas.
Todo por fiarme, como siempre
La moto, una R100RS de BMW, gris metalizado.
"La de los pucheros" para los amigos,
preciosa como ella sola, en su fealdad.
Como una mujer madura, cargada de pecho
y estrecha de atrás; entre serpiente y camaleón.
Me gustaba sobre todo el cintillo a mano, rojo y blanco,
de su  armonioso depósito entre mis piernas.
 
Fueron ochocientas mil pesetas, ahorradas una a una,
que me dieron “un algo sin precio” que me hubiera perdido
de no adquirirla y no sabría nada de este mundo fascinante.
 
Yo, con pantalón Bieffe de cuero casi rodillero,
hay que ver cuando uno empieza la de probaturas
hasta atinar y salir de ser “globero”, y la chupa, una cazadora
de cuero negra con dos líneas amarillas desde las hombreras
por todo el tríceps abajo hasta la muñeca pasando por el codo.
Ya ni me acordaba y ahora me estoy sonriendo al verla.
También, de segunda mano. El dueño había engordado,
yo entonces gastaba una M tirando a L como un figurín.
No sé si tengo alguna foto y si la tuviera el pudor
no me dejaría subirla....Furigam era la marca de ella
y llevaba a la espalda un felino tipo jaguar muy oportuno
y en el pecho otro clon pequeñito en un circulo.
Total, treintaisiete mil del ala, que ya era una pasta.
El "yelmo" de aqueste caballero era un BMW System II
que hizo su función como Dios manda.
 
La mañana de niebla alta y frío meón me envolvía
junto a mi tristeza cuando salí de casa obligándome.
Estaba efectivamente en horas bajas, tan triste
que casi no estaba en mi y ... como aturdido.
Pareciera que los planetas de mi carta
se hubieran confabulado contra mi
o tal vez, me preparasen una prueba.
 
Empecé la ruta sin ilusión, no diría que con miedo,
pero sí como apercibido y con recochura; diría
que como cuando llevas el hato pegado al cuerpo
como si cargases con un jergón de paja y envuelto
en una manta de mula con olor a polvo seco
caballeriza y heno tibios.
 
Más que una salida era un escaparse, como una huida capada;
una carrera corta de cabra montaraz atada a estaca
que la encabrita al límite de la cuerda y la tumba acencerrada.
 
Ellos empezaron a tirar, como era su costumbre,
porque era su ruta habitual desde hacía años y yo
casi me la encontraba de nuevas.
Yo iba el último, casi a su paso.
Me fueron pasando retozando y yo amarrado a aquel fierro
iba rebotando y saliendo como podía de cada situación.
La carretera, que nunca me gustó, era estrecha, de firme variado
y alternando zonas rectas con zonas de curvas entre arreates, majanos,
pedrizas, olivares, majuelos, carrascales y campos de liego.
La mañana olía dulce como a humo de encina o de sarmientos verdes.
Se llegó a la Ossa y de allí tomaron la de El Bonillo.
El paisaje era más abierto y más de monte bajo.
De ahí se gira a Viveros para llegar, en la carretera Albacete Jaén,
a El Jardín que era donde almorzaban.
 
El tramo estaba en obras, había trozos de nuevo asfalto rugoso
y tramos sin hacer y otros tan recién hechos que conservaban
la grava en las lindes con la tierra y los matojos.
Justo por ahí y en esas circunstancia se presenta una curva a izquierdas
y yo a más de lo que podía controlar, y en décimas de segundo
antes de tumbar y resbalar en la grava decidí
levantar la moto, clavar los hierros mientras hubiera asfalto y
luego más lento, salir por la tangente de la curva.
Me puse de pie en los estribos y bajaba bien el terraplén,
porque había un terraplén de un par de metros de talud,
pedregoso con hierbas de invierno y el suelo mojado,
hasta el final que se paró en seco abocicada en una acequia.
Salí por las orejas llevándome con el pecho el carenado
llegando a enderezar un par de tubos del calibre de mi dedo medio.
Volé unos metros y daría alguna vuelta de esas que hacen los acróbatas,
que ya serían cinco metros, al menos, hasta que tomé tierra,
con no sé qué parte del cuerpo incluyendo mi cabeza y quedando
postrado, hecho un reguño hacia la izquierda,
justo al lado de un pedrusco del tamaño de una silla baja de anea
sin respaldo. © GatoFénix (1a parte)

El hecho es que se clavó la rueda al final del terraplén
en una reguera o riachuelo;
volcó hacia la izquierda y yo salí despedido
hacia adelante rompiendo con el pecho en mi trayectoria
la cúpula del carenado.
Volé unos metros, tal vez cinco.
No sé con qué aterricé.
Recuerdo el olor y el tacto del suelo.
Sigue siendo blando, gredoso , gris y resbaladizo.
Miré al cielo.
Por un instante distinguí una luz intensa y difusa.
El cielo se hizo nácar y no sentí nada.
Tampoco sé cuánto tiempo después;
Instantes, segundos, minutos…no sé
enfoqué el circulo donde se ocultaba el Sol
tras una espesa capa de tul blanco satén
que antes fuera niebla y que hasta sudario
hubiera podido ser aquella mañana.
 
Me incorporé.
A mi izquierda, como a medio metro,
la piedra cuadrangular que dije.
Era un pódium vacío, de uno sólo
el vencedor caído a su vera
era una paradoja fangosa.
La sensación es que estaba entero.
La pantalla manchada de barro,
arriba a la izquierda.
El frontal había impactado en el suelo
de tal forma, que la bisagra de las gafas
habían golpeado el centro de mi ojo izquierdo.
Luego apareció un hematoma como una lenteja
pero veía bien.
Entonces llegaron mis compañeros.
Me ayudaron a levantar la moto,
roto el carenado y enfangada,
y también a subirla a la carretera.
 
La palanca de cambios estaba partida por la mitad.
Arrancamos, engranada la segunda con la mano
Y así hasta ciento cincuenta kilómetros
hasta mi casa, sin poder cambiar de marcha.
 
Gracias a Dios, sólo hubo daños materiales:
Un carenado nuevo; la maneta izquierda,
la palanca de cambio
y el depósito de gasolina abollado. 
 
Personalmente, sólo fui al oculista.
Dijo que había habido suerte,
que no había daños y que se absorbería
el hematoma..
Al día siguiente de aquello era lunes.
Fui a dar clase como de costumbre, aunque,
casi no podía respirar.
 Tenía el pecho como el peto de un romano.
Y hasta hace unos años, al apretar mi esternón,
Sonaba un clic como de que algo
andaba suelto en las costillas flotantes.
Aquel dolor en el pecho
Me duró un mes; la tristeza, años
Y el recuerdo, hasta hoy tal como os digo.
 
Aprendí muchas cosas ese día.
Y creo que desde entonces me quiero más
tal como soy o como he venido a ser poco a poco.
Me agradezco, cada día, haber tenido el valor de levantarme
y seguir adelante como un juguete roto
sobre otro juguete roto.
Desde entonces, somos la moto y yo una alianza.
Cómplices ambos en la tarea de navegar
el tiempo y el mundo.
Hasta que Dios quiera.
 
© GatoFénix

20 diciembre 2021

40 - El Sudario de los recuerdos.

 


Cuando, insomnes,
el sudario de los recuerdos
nos cubre, en el lecho,
unas cuantas cabezadas de la luna, al cabo,
dan con nuestros huesos en el vacío.

Si aspiramos el vacío,
conscientes del absurdo,
venimos al amor de la lumbre del presente...
y dormimos.

Cuando dormimos,
estamos en el momento de soñar
y vivimos realmente
lo soñado.

Si bebemos lo soñado,
nos emponzoñamos,
nos nutrimos o nos embriagamos
con todos los brebajes y licores
atesorados en nuestra bodega.

Incontadas batallas

Cuando mi cuerpo y yo
andábamos dormidos,
acoplaste tu cuerpo
tras del mío.
Noté que se me entornaba,
el alma cubierta de rocío,
y el hielo del orgullo se fundía...
Giré la cabeza: 
leve, lenta y calma, 
para encontrar tus labios.

Volví mi cuerpo todo, al punto,
para sentir el alma de tus huesos.

Debía ser muy tarde...
o muy temprano.
Debía ser la hora... cuando
vinieron a encontrarnos nuestras manos.

A cada paso: seda y jazmín,
latido de la vida amaneciente.
Más que un despertar,
aurora boreal de la última caída.

Noche, apenas noche. 
No pueden
desvelarse los misterios del capricho.

Torpe de aquel que lo intentare.

Si no vienen palabras cuando
la mente se funde con el cuerpo...
y danza...

Sólo el silencio y el calor;
la frente perlada de sudor y...
un telepático: Te quiero.
Es.
Es, el infinito efímero 
de nuestro inconfesado amor.

©  GatoFénix.


39 -Pueblito manchego.



 


Os dejo un entretenimiento, que como dice es entreten-y-miento.
Si os hace sonreír con los bocadillos ya cumple su función.
Lo dibujé en 1984 con un boli BIC azul, directamente en una cuartilla. Ayer, pacientemente,
 lo volví a repasar con un rotulador 0,3 negro en papel vegetal.
Era entonces un tiempo en el que las palabras que ahí se inscriben el los bocadillos, estaban en uso:
gavillera,
majano,
hilos (referido a la viña)
postura,...

Fue una improvisada postal de Navidad, de aquel año, para unos amigos muy queridos y, años después, me la mostraron, ... que yo, ni lo recordaba. Gracias: Pablo y a su esposa Carmen.

Todavía viéndolo, en su sencillez, me recuerdo por los pueblos manchegos donde pasé mi infancia, y mi juventud. Cada casa es real. Existe aunque no en ese mismo entorno con las otras. Pero cada una es una casa de verdad.

El joven de la derecha es el único que todavía lo veo por alguna y cualquier parte. Se ha hecho fijo.


Un saludo y ¡Suerte con la lotería de Navidad!

© GatoFénix





19 diciembre 2021

38 - El Toro Que diseñé y Más.

 


Entre otras cosas, diseñé esta camiseta. 
Eran los tiempos de la Expo y de los Juegos Olímpicos.
Me da pena la ingenuidad que gastaba en esos tiempos.
todavía creía en la gente, no en toda, pero casi.
Era un idealista que ni podía sospechar 
los planes que tenían para estos tiempos de ahora.
Ahora sé que todo viene de entonces.
Yo estaba y estoy enamorado de España
y veo qe poco a poco, 
cumpliendo la maldición proveniente de:
 la envidia y de la maldad "ex aequo" de los que han elegido
"ayudar" a la humanidad a crecer espiritualmente.
Cada uno elige dónde situarse, porque somos libres.
© GatoFénix


1er premio de Carteles.

1er premio de Carteles


Premiado como trabajo de investigación educativa. 
Zaragoza (España) y Berlin

Logo del año 2017
Kika, querida. © GatoFénix
Para unas Navidades. © GatoFénix


Para el año del Cerdo  © GatoFénix
Mascota  © GatoFénix
Año del Mono
Todos  creados porque Dios me inspiró.


Sirvan de muestra, sólo por el placer de mirar y entender que somos pura armonía y luz.
Un abrazo a todos. Vuestro hermano, y compañero de viaje 
© GatoFénix
+
(Ad maiorem Dei Gloriam)
Para mayor Gloria de Dios


37-Luna llena que nos despide el 2021


Hoy es la última Luna llena de este año.
Sin saber porqué, nunca me gustó la Luna.
Era algo raro en el cielo
y veía con extrañeza
que los demás congéneres rondaban
siempre en derredor a la Luna.
Sabía y sé de los efectos de la Luna, con sus Fases,
pero había algo que no terminaba de comprender
y sigo sin ver claro. 
Luego, escuché a Virginia Toro en Nuevo Tiempo y
lo que decía, por una parte no hallaba cómo calificar por fascinante,
pero me encontraba a la par, confortado con ello.

Sigue sin gustarme.
Me intimida. 
No la veo amigable, por eso
elijo esta ilustración, porque viene al pelo
de lo que digo.
Por eso no es la Luna llena.
 Es una simulación estética;
una ficción bonita, 
que puede ser, sin duda:
"La mejor cara de la Luna"
como si fuera una justa metáfora 
de los informativos oficiales:
Pura ficción.

Estas noches de Luna llena, si viajas, 
se agradece su luz, un tramo.
Pasado un largo rato de conducción:
te molesta.
Molesta a la vista si vas de frente
como para ponerte gafas de sol:
una locura, sí.
Y en el resto del cuerpo te entra como
un nerviosismo difícil de contar a otros.
Y puede que si vas en compañía, 
surja alguna disputa trivial. 
No sé...
Es lo que siento
desde que era muy pequeño
y ahora os lo cuento.

© GatoFénix

36-De mi mamá un poema suyo. De ahí viene mi afición a escribir.

 



Hallado entre sus cosa del cajón de la cómoda, 
he visto, milagrosamente este documento de mi mamá.
No sé el tiempo que tiene, porque no va fechado ni firmado pero
claramente es su letra, que reconocería entre mil.
Más allá del contenido, que es muy triste, me confirma que soy lo que mis genes me han configurado.
Soy mi genética y esta parte de escribiente, poeta o narrador
me viene de ella y talvez de otras personas de la familia
que han sido anteriores a ella y que me son desconocidas.

GatoFénix, su hijo, enormemente agradecido
 por haberme transmitido este regalo, de escribir,
 junto a muchas cosas más y que son las herramientas que tengo 
para transitar en esta vida.
Gracias mamá. 
Un beso del alma. 
Un Gran abrazo de corazón a corazón.
Ahora sé que estás muy bien. 
Viniste a mi sueños anoche,
y era tal vez,
 porque debía poner esto para todo aquel que le llegue.
Estabas preciosa.
 Con el pelo negro liso y brillante; peinado hacia atrás con
 raya en medio y un moño arriba. 
Estabas luminosa y a la vez humilde y sonriéndome.
Mirando bajando los ojos con modestia.
Ibas vestida como de mujer principal de China o Japón.
Con un traje cruzado largo de color azul celeste, como estampado en filigranas de oro;
el cuello de color nácar (Como una bonita bata larga) y
con un fajín, del color del cuello.
Ibas con otras gentes que veníais frente a mi.
Veníais por mi izquierda.
Me miraste y me sonreíste como cuando te asomabas al salón,
que venías desde la cocina, porque yo estaba cantando: "Los ojos de la española"
que siempre te gustó mucho. La tengo grabada pero no sé cómo subirla.











35-De cuando viajamos a Lourdes (2011)


 



Viaje a Lourdes: "El baño en la Pileta de Agua de la Virgen de Lourdes".

 

Pasamos a la antesala de la Pileta.

Había tres sillas y unas perchas,

enfrente, en el centro de la sala, una camilla,

en la camilla un enfermo muy joven;

a veces gritaba y aleteaba con los brazos,

al lado, unos voluntarios sonrientes,

le van quitando los zapatos.

Tampoco hablan español.

En gestos, me dicen que me quite las ropa,

a mi lado izquierdo, una silla vacía;

a su lado, mi compañero romano, él me lo dijo.

Él se queda en gayumbos,

Y es lo que yo decía:

  Sólo le falta al “rediario”, un tridente,

para entrar en la "arena del circo".


Yo llevaba puesto un bañador, como calzoncillos.

Esperamos.

En un letrero hay instrucciones,

hasta en castellano.

Son sugerencias: 

oraciones,

invocaciones ad hoc.

Al voltearnos.

Frente a nosotros, clamado,

el joven paciente parece

un ángel lisiado, que su semidesnudez

deja ver una sonda en el vientre

y un cúmulo de infortunios,

en todo el cuerpo, que me entristecen,

y que pienso que son inmerecidos.

Ahora, 10 años después, sé

que todo es por algo y para algo.

(Aunque no lo entendamos casi nada)


Cuelgo mi ropa y entro en un despiste global.

Es un caos de sensaciones y sentimientos

que me hacen olvidar mis peticiones.


Hay Paz en este sitio...sagrado.

Mucha paz, todavía lo recuerdo fielmente.

(años después, en este momento)

No hay desesperación.

Ninguna. 

Cero desesperación.


Es un camarote justo y lleno,

pero no agobia.

- "Más que pedir por mi,

he venido a dar las Gracias", pienso.

En mi, ya se produjo el milagro;

ahora vengo, a lavar los tejidos.


Es, la piel y las mucosas,

nuestro papel de regalo.

Un envoltorio frágil,

que a veces no apreciamos.


El tiempo y las secuelas

de los males nos estampan:

Máculas, 

rugosidades y rotos.

Rotos o descosidos del traje,

que luego... 

hay que volver a remendar.

- “No hay puntada sin hilo” que de El Señor.

Y en el zurcido... ya hay milagro.

Aunque nos sorprendamos más

de un nuevo talón zurcido, en unos calcetines

de hilo, reparado por las Carmelitas.


Me avisan.

Me levanto.

Me dirijo a la cortina, y

ante mi, la bañera de granito.

Me desnudo tras una gran sábana blanca

y me la ciñen como una falda.

Está mojada y parece de lino.

Dos hombres, uno a cada lado,

me cogen de los brazos;

Desciendo tres escalones.

Frente a mí, una imagen de la Inmaculada Concepción.

Parece fluorescente, como la de mi infancia.

La que me trajo mi madre cuando volvió de aquí...

Me sueltan los brazos.

Junto las palmas de mis manos, en mudra de oración

e inclino la cabeza unos instantes.


Vuelven a tomarme por los brazos;

me sientan y me levantan;

Me sujetan.

Doy gracias a Dios.

Vuelta. 

Y me ayudan a salir de la bendita pileta.

Una vez fuera, me desatan la sábana.

Me pongo el bañador y salgo.

Pregunto por una toalla para secarme.

No  hay.

Ellos, ya están a otra cosa,

siempre sonriendo amablemente.

Para nada estúpidos;

Francamente bondadosos.


Empapado como estoy, me visto.

El agua estaba a 17 grados,

sin embargo, no siento frío;

Tampoco tengo sensación de humedad.

Me toco sobre la ropa

y me extraña esa sensación...

que no puedo contaros:

La de estar como seco, sabiendo que estoy mojado,

Y, desde luego, sin frío alguno.

Me reverbera la piel de todo el cuerpo.

 

Camino despacio al exterior.

Salgo del cobertizo hacia el sol,

que se asoma entre las nubes.


No tengo palabras.

Inspiro por la nariz como si nunca lo hubiera hecho.

como cuando un bebé arranca a llorar al nacer.

Ando confuso... hasta que,

mi mujer y mi hija,

me encuentran.


Ellas venían del baño de las mujeres,

Yo iba, a llamarla al móvil

y antes de descolgar…

oigo que me llaman: ¡Guille!. 

Y me abrazan.

No sé porqué tengo que recordarlo hoy.

con esta luna llena que ni quiero asomarme

a ver.


Ella dice que ha llorado un poco.

- Yo, en algún momento,

sólo hice pucheros,

pero me sobrepuse - le digo.

- ¿Es de emoción?- dice que le dijo otra mujer.

Y ella, afirma con la cabeza.

Están muy guapas las dos.

Radiantes.

Hay una luz especial y algo 

que no he visto, ni sentido 

en otra parte.

Ahora creo que es... 

como si me sintiera en otra dimensión

llena de una Luz que, sin deslumbrar, 

cambia el aspecto de las cosas y de las personas.

Te sientes unido a los demás, lejos de las teorías.

Con el corazón más grande...enorme...enorme...enorme.

Y te sale una sonrisa que nunca he vuelto a tener en la cara.

 

 

© GatoFénix 


https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Tipos_de_gladiadores#Retiarius

17 diciembre 2021

34-El carámbano interior. Lejos del amor propio. ¡FELIZ NAVIDAD!

 

San  Agustín, la Fiesta.
Foto del cole con mi papá.
-------

Pretender el amor hacia uno mismo;
el perdón hacia ti y a los otros y llegar a estar en paz,
resulta poco menos que imposible,
cuando ahora sabes que no te quisieron de pequeño...
de mediano...ni de grande.
Descubres a estas alturas, que el amor
es una flor exclusiva para seres amados.
Flor escasa, en mi caso: no tengo referencia 
de su olor, su color, ni de su forma.
No puedo imaginar cómo se sienten;
sólo que he observado que se conducen
como sabiendo, siempre , el terreno que pisan.
No tiene que agradar, ni andar de puntillas, ni regalar nada
para ser valorados y reconocidos siempre o casi siempre.
Y digo yo que será por algo que yo no he vivido.
Porque es en la casa donde se vive y se siente
todo lo que perdura.
Como un formateo de la memoria flash
y un Sistema Operativo elemental y algunos programas.
Luego, después somos una continuación.
Nada nuevo, ningún invento aparece después y
si apareciera, no sería reconocido por nosotros.
Somos unos extraños para nosotros mismos
y tenemos claro que sólo podemos sobrevivir,
y eso, con mucha suerte.
Siempre de equivocación en error,
como de charco en charco...
sin botas altas de goma.
Siempre, recuerdo de la infancia,
los pies fríos y doloridos, las orejas calientes
y las chapetas en los carrillos en invierno
y la punta de la nariz helada con un hilo transparente
con vocación de carámbano de tejado.
Realmente me sentía, enteramente, como una estalagmita
a punto de tronzarme al intentar agacharme o moverme.
De esa rigidez interiorizada vengo.
Imposible el arte de la danza, del ballet ni hablemos
con esa gracia de pato de madera en la que me mantengo.
Luego llegaba el buen tiempo y después,
el verano y el carámbano invernal se me quedaba dentro.
era como mi esqueleto de cristal.
Ni un abrazo hubo que lo derritiera. (Lo recordaría, seguro).
Ahora pienso que no les quedaba tiempo.
Entonces no pensaba, pero me sentía, no sé,
no podría decirlo. No tengo palabras.
¿ Que no me querían?
Creía que eso debería ser así, al menos conmigo.
Ahora tantos años después, empiezo a notar que
el desamor se cronificó.
Me clavó en mi cruz y así viví;
Y así he vivido: crucificado.
Es por eso que siempre comprendí a Jesús,
el Crucificado, sí.
Y por Él, sin duda, aprendí a perdonar a los otros.
Pero me queda, en "tareas pendientes", 
lo de perdonarme 
a mi mismo.
Diría algo más pero tengo los ojos llenos de lágrimas.

© GatoFénix


¡FELIZ NAVIDAD!






  

16 diciembre 2021

33-Algún día, elegimos caminos distintos...

 





Publicado el 04-01-2021 22:57 en Vecin(d)iario hasta la cursiva.
Algún día, seguimos caminos distintos, pero
no me preguntes desde cuándo.
Sólo, que una noche,
encontré la cama tan enorme...
que no me veía en ella.
Y la habitación...
dejo de tener el auténtico sentido de su nombre:
dormitorio.
Allí, solo, sólo quedaban recuerdos.
No sé...
No sé si las fotos de la mesita
pertenecían a otra casa o eran
vestigios de un sueño.
No sé...
Te lo diría si lo supiera,
aunque tampoco me preocupa en este momento,
porque veo que es algo que no soluciona nada.
Vivo, al lado de los recuerdos.
Unos, estaban en la mesita, en algún cajón del tiempo,
como testigos mudos de sucesos.
Otros, pasean por mi cabeza y danzan
en los sueños entrecortados, 
de cada noche.
Es como vivir un asilo domiciliario,
en mi propiedad.
Sin servidumbre, en el que el precio es el desprecio
 y el silencio;
lo cual, a veces, me da un poco de miedo...
otras pánico. No sabía qué era eso.
Ahora, estoy tranquilo y lúcido.
Por un tiempo me devanaba los sesos buscando fechas o acontecimientos
para entender aquello, pero luego vi que era una tarea inútil y desesperante.
Fuera lo que fuera, estaba muy bien urdido...
Como se puede urdir algo, trabajando meticulosamente;
con la información que da alguien alguien que se manifiesta sin tapujos;
dejando abiertos todos los frentes.
Algo propio que sufre quien confía y es engañado durante largo tiempo.
Da pena.
Mucha pena, porque mi realidad interior está muy lejos de lo real y los hechos.
Me consuela recordar al Santo Job y la pruebas que le puso el Señor;
y también, las Bienaventuranzas, e incluso,
la misma Pasión de Jesucristo, salvando las distancias, claro.
De Él mismo, Jesús, ante Herodes, donde... no dijo ni una sola palabra.
Lo tachó de loco y así lo vistieron.
Siento mucho que mi vida haya sido tan desacertada.
Tanto, como para no saber que sí lo era.
Tanto, que sabiendo las cosas, las he ignorado por amor; no por dejadez,
hasta pensar, convencido,
que mi amor era correspondido.
Y que éramos almas gemelas. Pero sabiendo las vidas que hemos vivido,
cabe todo en ellas y al final todo está bien y todo es por algo...
lo que pasa es que no lo sé...porque sigo siendo un torpe
y un ingenuo...
porque así lo he elegido y sé que algo mucho mejor,
después de esta etapa, vendrá a mi.
Porque lo siento y lo sé, aunque no sepa los detalles.

Escrito, hasta la cursiva, el 23 de noviembre de 2017.
La Coda es la verdad de esta misma noche.
Sin ella estaría incompleto el relato y no sería cierto a día de hoy.

© GatoFénix (Hoy tocaba revelarse el escrito, después de la meditación de hace una hora)








14 diciembre 2021

32-Carmen Baldera



Otro ser de luz con una vida llena de sucesos maravillosos.
Yo creo que ha venido a la Tierra a ayudarnos un montón en este proceso de ascensión. Para mi que es un ángel por su alegría y su sencillez.


Parece que interesa.

896.- Los colores de Orión y Angélica...al fondo.

(Soy Maestro de esta terapia desde 1994-95-96 en Madrid Maestra Bearne y en Dev-Aura Inglaterra)  Y vino a mi, suavemente pero con fuerza to...