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19 octubre 2022

254 - El Faro


 

Desde la altiplanicie, en donde vivo, he de hablar esta noche,
 de un faro.
Llamar "faro solitario" es redundante pero, 
suena bonito.
"La voz que clama en el desierto", o en la meseta, viene a ser
como su primo-hermano, de tarea; aunque menos plástico.
Es claro que el faro tiene un porte muy elegante:
Esbelto, alto, redondeado (cuando menos); 
Solitario poste de día y como una luz, exenta de pie,
de noche. 
La luz colgada de ninguna parte,
como referente.
El faro en su lenguaje propio, nos ubica...
cuando estamos perdidos en la nada:
Esa oscura compañera de todos los viajeros.
Buscando, ávidamente, esa luz que nos oriente.
Es muy peligroso "perder El Referente".
con este trocito de escrito ya hay muchos lectores
que saben que pueden recorrer varios caminos
 que se le presentan en su cerebro.
Con tal claridad que si toma una hoja de papel
o una herramienta de ahora, podría rellenar al menos
 una página y si se entusiasma, hasta un libro.
Ya sé que muchas personas no, pero esas no me leen
Esas personas me dirían con la media sonrisa,
boca ladeada: "Y tú ¿Qué te has metido al cuerpo?
Pues un faro, de esos de antes: una reliquia del pasado.
¡Estamos en otros tiempos, muchachote!
Y ahí, es, donde comienzo yo, a recrear la faena.
"Jesús es mi Faro"
Porque tener un referente es básico.
Si "el que a buen árbol se arrima,
buena sombra lo cobija"...
En el caso de la noche oscura en la que transitamos
hemos de tener una buena Luz de referencia
para no perdernos y manejar el timón con firmeza
para llegar al puerto con la mar bravía
con olas y hondonadas que nos hacer desaparecer
como si fuéramos una cáscara de nuez
en el piélago sombrío de la vida.
Su Luz es Blanca Dorada señalando claramente el camino
para llegar, con bien, a nuestro objetivo,
a nuestro puerto que se llama Amor.
Amor incondicional.
Ese que nos quita el miedo.
Ese que nos nutre, sin alimento;
Ese que mueve el barco y la mar,
y el día y la noche:
"El corazón de las cosas verdaderas" 
Y todo se hace liviano.
La soledad se convierte agradable compañía.
El silencio: en susurró.
La distancia: en cercanía.
Las palabras de amor en versos.
Y hasta al cerrar los ojos...sientes:
un gran abrazo y un beso.

© GatoFénix






La polilla estacionada.

01 octubre 2022

253 - El Loco de la colina

 

El loco de la Colina

Todo mi cariño y admiración hacia "El Loco de la Colina".
Esto es para oyentes españoles. 
Ahora, con la tecnología, sería para oyentes a nivel mundial.
Soy un enamorado de la Radio.
Trabajé en Ciudad Real (COPE)
Lo seguí noche a noche
Ellos cuentan en este audio todo lo que él
hizo con las ondas. 
Las palabras y las pausas.
Todos, silencios preciosos: Un lujo.
Pocos han sido tan poetas... 
Tan juguetón de silencios y palabras.
Manifiesto todo mi respeto hacia él.

© GatoFénix


252 - Solo silencio, Solo: Sólo


Solo silencio, solo: Sólo

El recogi-miento es una cosa, como lo es todo.
Todo: es una cosa, un objeto plurisustancial.
El silencio no es tal si tienes voces amorosas.
Voces del corazón, que realmente nadie oye.
Sólo tú, cuando estás solo.
Es una voz que te alimenta
y es lo que nos nutre quedamente.
Te nutre más en el silencio, que en el ruido;
porque, ruido es aquella cosa, que aparta todas las cosas
 para reinar en su caos de su nada,
 que está llena del espacio y de de cosas/cosos/coses
que no tiene fundamento ni consistencia.
Fuera del recogi-miento está la barahúnda;
que es la apariencia, porque ya no son cosas.
Es una variante de última hora, 
Es la apariencia de cosas...
cosas virtuales llenas de vacíos
(Imagínate un queso de gruyere pero
que todo sean agujeros).
Es una imagen muy aproximada.
Sin embargo estar solo no es eso
Es mucho más y muy distinto, porque...
 todo es queso. 
Un enorme e infinito corazón/puzle
en el que todos somos una pieza
y así lo conformamos
desde nuestra sagrada soledad.
Aparentes vacíos pero 
totalmente llenos:
El milagro del amor propio
sin apegos.

© GatoFénix
 

 

SÓLO, SILENCIO SOLO

 Y cuando el silencio es sólo silencio.

 - el alma dormida-

Cuando el silencio se emborracha de tiempo

-el cuerpo vivo y doliente-

Como un cálido lecho tras los visillos del ayer

-las yemas entumecidas de acariciar el hielo

 – como el invierno de los sentimientos –

La vejez y el niño interior de tres años,

 como el rostro saliendo del nácar del espejo.

A veces, el silencio nos muestra su peor imagen

 -jugando a olvidar para no desear –

 Como una película muda, sin piano al fondo

- las noche de humo de laurel, papel y pluma -

Entonces…el silencio es:

Silencio sólo,

Alma dormida,

Cuerpo vivo y doliente,

Yemas entumecidas,

Vejez de un niño,

Olvido y noches de humo.

Solo.

© GatoFénix


26 septiembre 2022

251 - El cuchillo de hierro: Pen-Drive Centenario.

 




Como este cuchillo



"Te cuento este "Relato",
como salido de la memoria de un trozo de metal,
que residió siempre en el cajón de la mesita de la cocina".
 Por aquellos días recuerdo claramente el dolor de muelas que me llevaban al llanto las más de las veces. Mi madre, solícita, me socorría con medio Optalidón.
El sabor amargo, inolvidable. Ese sabor cuando la maniobra de tragar aquel  remedio, no funcionaba a la primera.

La boca se anegaba de una saliva gorda y amarga que incitaba al vómito. Una vez mastiqué una almendra que creía dulce y era amarga. La misma sensación me producía. También recuerdo que tras finalizar el  proceso me sacudía el cuerpo un repentino escalofrío y una sensación de adormecimiento en la lengua. Lo dicho; tal como con la almendra.

Parecía muy potente aquella media gragea. Era "valiente", rojo guinda, de corazón blanco y difícil de partir. Cada vez que aquello era menester; observaba el ritual, que oficiaba mi madre, mientras hipeaba y con los ojos turbios. 

Como el torero se acerca al burladero a coger la espada al llegar la suerte de matar al toro, así ella se dirigía al cajón de los cubiertos, lo abría y empuñaba el cuchillo de cortar.

Era un cuchillo de hierro (por entonces lo creía de una pieza) hoja y mango de color negro. La hoja fina más corta que el puño y con punta redonda; el puño pesado y frío con forma de tirador de cisterna antigua pero aplastado. Parecía una de esas pompas de jabón creciendo con nuestro soplo a través del aro, antes de explotar y saltar a nuestra cara una chispita de agua fría. Se sentía como el choque de un insecto cuando iba en bici. Un cuchillo corriente pero único entre sus compañeros de cajón. Era como el misterioso garbanzo negro que aparecía en mi niñez en los "cociditos de la reina" - así los llamaba mi padre. Ahora ya no sé el tiempo que hace...Cuándo fue la última vez que apareció un garbanzo negro en mi plato de cocido.

En absoluto era un vulgar cuchillo. Si golpeabas con habilidad, cogido con dos dedos, sobre una encimera de piedra, sonaba como un diapasón. Debías apoyarlo sobre el dedo índice y apoyar levemente la yema del pulgar como buscando un imposible equilibrio. Mientras lo hacia repetidas veces: tintineaba. Y venía a la memoria,  aunque sin imágenes reales, toda la infancia de mi madre en Motilla del Palancar (Cuenca) Aquel cuchillo, pesado para un niño, frío al empuñarlo, muy frío, te dejaba la mano como ajena, pero al poco tomaba el calor y parecía que hubiera crecido en la palma de la mano y al dejarlo y retomarlo luego lo sentías propio. Esas cosas no quedan en la memoria, están en la palma de la mano y las encuentras cuando pasas el pulgar de tu otra mano por el hueco cuando las unes suavemente sobre le vientre.

Era un cuchillo inútil. Siempre lo conocí viejo aunque hasta ahora no me he preguntado si alguna vez no lo fue. En los sesenta era viejo y no alcanzaba su lustre ni su forma para salir a la mesa... ni a carne ni a pescado. Al postre…ya no recuerdo si alguna vez peló fruta, y por cierto tengo, que cortaba muy bien esa punta negra de los plátanos que nos ayudaba a desnudarlos luego.  Pero, claro, esto era más tarea de cocina en mesita de hule a la hora de merienda que, de comedor, porque al pobre no se le daba bien ni pelar las patatas para la tortilla. 

Era un símbolo aquel cuchillo. Un objeto que llevaba en su cuerpo toda la carga triste y pesada de la historia de España. La historia de España, de mi madre, que me contaba muchas veces lo poquito que contaba. Mi abuelo y su padre se manifestaba en sus charlas en el Casino con sus amigos como republicano de izquierdas. Poco amigo de curas y de creencias. Él era un comerciante de azafrán que desarrollaba sus operaciones mercantiles en Cataluña. Gran viajero y personaje adelantado a su tiempo. Tenía un socio y fue propietario de un Ford T. Era una época feliz en su casa donde nunca se pasó hambre. Todo aquello, la guerra lo cambiaría drásticamente.

Su madre y todos los tíos y los abuelos, por la otra parte, eran "de misa diaria". Un tío cura, una monja, un Guardia Civil, un maestro de escuela, y así hasta once vidas diferentes según se iban marcando las circunstancias. Dos mundos opuestos cuando no  incompatibles.

Mi madre, me contaba, que mientras oía los motores de la aviación, al principio de un bando y después del otro, ella merendaba pan con aceite y un tomate con sal en el patio de su casa. Parece que en el puño de ese cuchillo hubiera quedado todo el miedo de una adolescente, huérfana desde un fatídico carnaval en su infancia y de una pulmonía que se llevó a su madre, mi abuela Amparo, cuando ella apenas estaba aprendiendo a decir "mamá". No había penicilina. En dos semanas pasó de la infancia a la madurez.
Habrían pasado treinta y cinco años de aquello. Ese cuchillo todavía estaba de luto, desde entonces, y fue uno de los utensilios de su precaria dote.

Mi abuelo se volvió a casar. Las hermanas, que nacieron de la siguiente mujer de su padre, fueron su ocupación. Ellas fueron sus muñecas y, atenderlas, su juego y obligación, cuando volvía del colegio o de la iglesia. 

Se dedicó a estudiar todo lo que pudo hasta hacer el Examen de Estado para después terminar Magisterio. Estuvo viviendo en casa de sus tíos en Cuenca. 

Toda esta información se encontraba en este cuchillo, como un antecesor del Pen-Drive y bastaba empuñarlo para que se viniera encima la Edad de Hierro de mi familia materna.

© GatoFénix










14 septiembre 2022

250 - El albañal y su tiempo.










 La Tierra está encenagada
¿Quién la desencenagará?
El desencenagador que la desencenague...
¡Buen desencenagador será!

Tiempos de albañal.
Las mentiras pululan por las acequias de la comunicación.
Flotan.
Nadan entre las aguas ponzoñosas
sólidos objetos cargados de maldad
mezclados con lo más bajo del ser humano.
La tierra es insalubre.
Opuesta a la tierra Prometida
se ha convertido, poco a poco,
en una proyección de lo que 
en ella vive y la gobierna.
No es fácil transcribir la inmundicia.
Da nauseas todo lo que alcanzamos a ver.
Se pueden ver, incluso, ratas
que no pueden soportar aquello
o que se temen que todo naufrague, y ellas
abandonan previendo el peligro.
Desolador aspecto cargado de 
olor de humo de tabaco rancio
o de "Pipis" que así llaman, a 
combinados con alcohol y otro liquido 
de cualquier color fosforito o marrón.
Tarde de nubarrones por Luna, siempre perversa
 o mercurio retrogrado dañino.
Arriba, el cielo sin su azul zafiro
y mas abajo, en picado, sobre la superficie
en hedor de una sociedad corrompida
viajando por el enorme albañal histórico
de este Presente con vocación de Luminoso
cuando los hermanos despierten y se conecten 
con la Fuente, de la que llevan mucho tiempo
desconectados.
Jesus dice que viene a cosechar almas.
La siembra ya se hizo.
Ahora si recordamos "la evangélica parábola"
queda esperar su tiempo "de decisión personal"
y luego recolectará la que ha madurado,
aunque junto con la cizaña,
 que los oscuros sembraron de noche.
Todo se verá en la siega:
En primer lugar se arrojará la cizaña al fuego,
luego de trillar el cereal, se separará el grano de la paja.

© GatoFénix





12 septiembre 2022

249 - Dios nos sana: Es La Luz



© GatoFénix dibujado con Pixia

El fuego nos deslumbra en su esplendor.
enseguida nos hipnotiza.
Desde la llama de un mechero hasta una enorme hoguera
pasando por cabeza encapuchada de luz 
de la nerviosa luz de una vela.
O la tímida luz de una cerilla...
a la que protegemos con el cuenco de la mano. 
Todos somos fungibles pero no del todo
esa parte que nos es invisible no arde
porque en sí ya es parte del Fuego Sagrado
de la Divinidad.
Cuando oramos deberemos parecer,
a ojos sutiles, como pequeñas cerillitas titubeantes
consumiéndonos poco a poco
en ese esperar titubeante de acertar
una y otra vez y no apagarnos para siempre.
Orar es hablar con Dios, siempre.
Pidiendo que no nos des-ampare.
algo así como dejarnos a oscuras
en alguna cueva o en alguna noche
sin luna, en medio del campo, perdidos.
Que en este tiempo, tan complicado, es más que el pan.
Hoy os paso con estas letras 
la Obra de Cristo, porque es...
Esa Luz que no se apaga por mas que resoplen
los más "siniestros" vientos
que nos acometen.


© GatoFénix
 




11 septiembre 2022

248 - Como el "dracma" perdido


 Como si fuera una metáfora de la metáfora aparece
esta joya: "LA OBRA DE CRISTO"
escrita y hablada. 
Para los buscadores de la Verdad.
Hoy, El Grupo donde leíamos con el Maestro Eduardo Amador 
 hemos terminado UCDM y, ayer mismo,
me llegó esta preciosidad de texto como si fuera 
el relevo natural de su libro predecesor.
Realmente es como un milagro del Amor,
que como vamos aprendiendo es la única Energía
que mueve todo, con una inteligencia Divina.
Ya sabemos que estos tiempos opacos son "una experiencia"
que tenemos que pasar para aprender y enseñar.
Dicen, quienes saben, que vinimos informados 
"del berenjenal" en el que nos metíamos.
Siempre es lo mismo: dicotomías...
Amor/odio,
Luz/sombra,
Risa/llanto,
Verdad/mentira,
Valor/miedo,
Bueno/malo,
Alegría/tristeza,
Abundancia/carencia
Besos/golpes...
Dicotomías que nos llegan caminando en la vida
y al cruzar el río (siempre hay un río que vadear)
Saltamos de piedra en piedra hasta llegar
a la otra margen.
Si vamos de Amor en Luz, 
y así toda la lista de la izquierda,  todo va bien:
Avanzamos.
Cada vez que resbalamos o elegimos
la piedra equivocada como el odio y siguientes...
nos mojamos y lo que es peor: sufrimos.
Porque el miedo nos arrastra "ni sabemos dónde".
Porque ahí ya, no podemos elegir el camino;
es el río el que lleva su curso, que es
como un surco en la tierra, 
un surco lleno de agua medio profunda
y que no tiene buenas intenciones con nosotros,
porque decididamente ya no sabemos cuándo
podremos retornar a lo que debería ser
nuestro camino en la vida,
esta encarnación.
Y así ando, como una sopa, pero batallando
incansablemente, toda la vida,
resubiéndome a las piedras correctas,
porque hay una voz interior que me anima y 
me ayuda a tener coraje para continuar.
Si algo bueno tiene caer al río es,
que no se notan las lágrimas con el agua...
Así, a veces, pasan desapercibidas
por esos otros compañeros de excursión
que mientras te rebasan, saludan alegres;
pero no se burlan, porque saben, por experiencia,
lo importantes, que son las piedras, para vadear 
los diversos ríos,
que se van presentando a lo largo de la vida.

© GatoFénix











06 septiembre 2022

247 - Metáforas de hoy: El estar y el Ser.


De Antarktika - Fotografía propia, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=965827

 Son tiempos de andar, en equilibrio, sobre el hielo.
El suelo todo, está helado.
Es una superficie inestable porque titubea sobre el agua.
Se balancea, mientras se desplaza a su capricho.
Sin dirección fija.
Los que te empezaron acompañando un día,
se han ido resbalando hacia alguna esquina;
otros, se han agrupado y van de la mano asustados;
alguno, ya ha caído y  casi todos van sin esperanzas.
Yo, al lado de mi, 
me muevo levemente hacia alguna parte...
para compensar y guardar el equilibrio inestable.
Estoy tranquilo en este ahora...es cierto.
Pero ando solo, como casi todos en este momento. 
Todo, alrededor, son placas de hielo en un mar negro,
que así se ve, cuando el sol se oculta.
Nadie tiene asegurado el amanecer de la noche.
En este tiempo, tampoco sabes 
cuánto durará la oscuridad...
ni cuándo saldrá,
el Sol.
Así está el ser cuando cuando se aparta de la Fuente.
Pero...
Basta un pensamiento hacia el Padre Divino
y en esa baldosa del infinito mundo...
surge: la esperanza, 
la fe 
y un amor inexplicable
que te posiciona y te enruta, 
a la velocidad del rayo a otra realidad. 
Esa verdad limpia y milagrosa, en la que esperas,
encontrar una higuera frondosa junto a un pozo
y unas piedras calientes por el Sol
donde sentarse y esperar...pensando desde muy hondo:
"Dios proveerá"
Creyendo profundamente
que soy Su hijo,
Y dejo de sentirme solo...
mi corazón siente que, de muy lejísimos...
vienes caminando...
y riendo.

©  GatoFénix



31 agosto 2022

246 - El viento




 
Hoy el viento me zarandea.
Tiene sonido cambiantes. 
Desde el asiento de mi PC escucho y me estremezco
porque pasa de ser un ronco sonido gutural
a un barrido de tablitas y persianas
a un rodar de pequeñas chinitas u objetos tirados
por los suelos o cerca de mi ventana
por los tejados de uralita.
Se ven pocos pájaros volando 
en estos periodos de tiempo.
En alguna ocasión, se ven estorninos negros
posados en algún caballete, impasibles,
y con las plumas descolocadas...mientras esperan.
El viento es una locura de energía.
Forma a veces como olas invisibles,
o como cucuruchos bailando "agarrados":
 una imagen visual de nuestro sentir en esos momentos,
cuando nos cuesta pensar.
Y todo yo, parezco un embudo. 
que absorbe porquerías que nublan mis entendederas 
y me llena de grava los ojos...
Caminas a tientas buscando referencias...
El viento, como hoy, nos remueve de fuera hacia adentro.
Nos hace que nuestra cáscara se imante
y desde la piel, los pies y hasta los pelos de la cabeza
se quieren enajenar de nosotros y nosotros con ellos,
tentados de enajenarnos.

En este maridaje...hasta respiramos con dificultad.
Inhalamos en suspiros cortitos y repetidos, con pausas,
como fragmentos de cosas que casi nunca piensas...
y que vienen con el viento y... luego se van
como una música sincopada llena de ruidos y silencios.
No facilita, el viento: ni hablar, ni escribir.
Te lleva sólo a sentir y hasta puede que a recordar;
O a sentirte solo, 
que no hay rato que más lo evoque;
como una ventolera.
En el viento añoramos hacernos una bolita
como el erizo que estaba, al lado de la rueda de mi coche,
en el Parking de El Hospital donde dejé a mi padre, 
consciente de que no llegaría a darle los Buenos días.
Vino a despedirse, porque a mi padre,
 siempre le gustaron los animales:
pájaros (periquitos y canarios) y gatos.
"Pincel", "Paloma", "Morito" y sobre todo
"Mika" (a la que sólo le faltaba hablar).
Me agaché. 
Era precioso, me recordó a mis pelos.
Estaba quieto; no tenía intención de huir y,
 con mi jersey de lana,
 lo tomé con las dos manos y lo llevé hasta las plantas,
en una acequia lindera con arbustos.
Luego, en el suelo, salió corriendo hacia 
donde no había iluminación.
Acababa de dar Reiki a mi padre;
 y de decirle, al oído:  "Que no tuviera miedo.
Que todo iría bien".
Luego:... "Gracias".
Y lo besé.
(Cada noche llegaba hasta nuestra cama 
y nos daba un beso de buenas noches...
 y nos arropaba por la espalda dando unos golpes....)

...Y con mi jersey de lana
subí al coche...
Acaba de amainar el viento...¡Qué cosa!
Diría que ya no tiene función,  y aburrido
se ha ido a recostar, en el silencio de la noche.

© GatoFénix



29 agosto 2022

245 - Tantas cosas que decime...



Laurel en flor, del patio de casa en la que vivía.

 



Pregunté por mi, al de las citas del ambulatorio,
ese señor que hay en todas las puertas.
Dijo, lacónicamente, sin mirarme:
- Hace mucho que no viene. No se le esperaba.
Casi lo tomé como un cumplido.

Salía de lo que fuera mi lugar,media vida,
 como si fuera invisible.
Ni vi a nadie y...nadie me vio.
Ya en espacio abierto...
Suelo mirar al frente o al cielo,
porque todo me encandila:
Hoy, el azul de este cielo, como una cascada...
No hay piedra preciosa que lo contenga.

Era un azul celeste con una chispa de índigo radiante.
Como si algo del color de la noche 
trajera guardado en su alma.
Y seguí conmigo mismo hasta mi casa 
pensando todo esto.
Pensando.
Reflexionando.

El tiempo se ocupa en muchas cosas que así lo reclaman:
trabajando fuera de casa o en las personas de la casa
o en las cosas de la casa, 
porque todas son más importantes...que tú.
Y cuando vas a echar mano para ti, 
tienes que ajustar la agenda, casi con vergüenza, 
para dar "una vuelta en moto", sin abusar...
y en esas... un día ya no eres necesario y dices: 
-¡Dios! "Si no me queda tiempo".

Casi a hurtadillas el tiempo echado en mi,
se me reprocha y me tachan de egoísta.
Y ese tiempo se fue: en el trabajo, en mi hija,
 en las cosas de la casa,
en compras necesarias, en cocinar, 
en hacer chapuzas y arreglos en la casa,
en repostajes de los vehículos, en talleres,
 en encargos...y yo, 
para "luego".
Pero "Luego" 
ya es un ahora lejano y desubicado.

Estupenda vara de medir: el amor...
analizando la consideración que tienen...
de ti y de tu tiempo.
El tiempo:
Eso que es más preciado que las joyas,
o que el oro puro, porque, 
tal como es el amor, es la vida:
"gratuito y limitado" (en nuestra encarnación)
Es un regalo de Dios la vida.
Un regalo que es, como un tren de largo infinito,
pero que cada encarnación se representa por un vagón.
"No sabemos ni el día ni la hora"
e inconscientes, nosotros...
no hemos agradecido el tiempo que nos han regalado:
Nuestros padres, que "nos sacaron a flote",
y esas pocas almas que a lo largo de nuestra vida,
han compartido ratos, que, curiosamente,
ni sabemos lo que duraron, porque, al vivirlos...
"Se nos detuvo el reloj" y no sabemos
(como en una borrachera sin alcohol)
  ni dónde, ni cuánto, ni cómo fue.

Nos diluimos dentro de ese espacio-tiempo,
como un cubito de hielo en un gazpacho.
Como ahora que estoy "sacando este tiempo para nosotros":
vosotros al otro lado de la pantalla y yo, frente al teclado,
compartiendo, conscientemente este tiempo común.
Tiempo que te agradezco de corazón, porque...
 "Contar" es parte de la Misión que tengo...
Contar, para reflexionar, con quien se acerque, 
a leer estas cosas sencillas del día de hoy...
y que mañana, no sabemos si se nos va a regalar
otro "Presente".
Como os decía antes : 
"Se me fue el Santo al cielo" y no sé ...
cuánto tiempo hemos estado compartiéndonos,
aunque, cada uno en un espacio diferente.
¡Gracias por tu tiempo!
  
© GatoFénix

Sólo el amor está fuera del tiempo y nos reconstruye.
Solfegio 528 Hz






Parece que interesa.

896.- Los colores de Orión y Angélica...al fondo.

(Soy Maestro de esta terapia desde 1994-95-96 en Madrid Maestra Bearne y en Dev-Aura Inglaterra)  Y vino a mi, suavemente pero con fuerza to...