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01 marzo 2022

155 - Era en 2011 y meditaba sobre la moto...


Este montaje se hizo con fotografías del verano. (Nota del autor) 
 
Era 2011 y cuento mi vuelta en moto.
Salir envuelto en la mañana
a lomos de un sueño plateado,
rumoroso o rugiente, pero siempre suave:
Es mi segundo regalo.
Voy en el presente,
asombrado, sin sombra;
El cielo está lleno de rebaños de ovejas
en hileras diagonales paralelas;
ovillos de lana de nieve a la izquierda;
olor de escarcha a la derecha;
escarcha brillante,
luciendo arco iris en cada descuido.

Un patito, un lago y dos soldaditos de plomo.

El cielo sale por donde puede
y se muestra como una cúpula
cubierta por un fresco pompeyano.
Hoy toca vuelta: Blanco y azul celeste.

Un garabato, un giro y dos palotes.

En la cabeza, un cuento y
un manojo de preocupaciones
se van cayendo de la moto
según avanzo en el revoltijo de las sensaciones.

Un ganso impresentable se se está yendo,
una hucha vacía y dos fusiles con bayoneta, deja.

Hay poco trafico esta mañana,
algunos vuelven de los curros y el confeti.
Quizás no sepan que es un hermoso día,
nuevo y deslumbrante, y se han creído,
que todo sigue igual que anoche.

Mamá pata, un ovillo de lana
y dos agujas de hacer punto.

Llegando a Sacedón daré la vuelta - pienso -
y en pasando la presa quedará el reverso;
un abismo a la izquierda, y a la derecha
una ladera cubierta de pinos piñoneros.

Un palomo cojo, un huevo y dos antenas.

El viaje; en un suspiro, delicioso;
el Sol asoma recién afeitado
apartando la espuma de su cara
de un manotazo y me calienta un trocito de cara,
el resto del cuerpo se siente tranquilo, encapsulado.

Un pato , una naranja y dos palillos chinos.

Con el sol arriba y a la espalda,
entre las curvas, me encuentro jugando
con mi sombra; ora está a mi lado,
ora la persigo; a veces a mi izquierda,
con la linea blanca en la cabeza,
a veces flaneando sobre las rocas,
justo a mi derecha.

Unas curvas, un círculo y dos paralelas.

Arriba está Horche, pegado al cielo;
atrás queda Tendilla, ajena a esta fiesta.
Unas curvas y en el llano te avisan que te moderes,
estamos cerca de una estación de AVE
que no le veo pueblo, aunque se llama Yebes.
Sí, tiene andenes
como en los espagueti *güésteres.

Una gallina, una gallinaza y dos palos del gallinero.

Rozamos Guada, seguimos;
el tiempo se condensa,
aumenta el tráfico.
No hay tiempo de pensar en otra cosa
que en llegar saludable y tranquilo a casa:
ya no hay cuento.
La cruda realidad del Corredor,
del Henares, claro,
me deja sin letras el poema.
Y se me viene un cuento...
Va a ser el año del conejo... de Alicia
en el País de las maravillas:
- ¡No hay tiempo!¡Ni hay tiempo!
- ¿Recuerdas?
Queda inaugurado, con este primer viaje
el año:
Dos mil once, este uno de enero.
Os deseo:
Una paloma, un nido y dos ramas de olivo.

© GatoFénix 
(Que añora esos viajes de primero de año y que volveré a hacer cuando sea posible)

154 - Volví a nacer el 2 de marzo 2018.

 

Vino una paloma a la ventana de mi habitación de hospital.

El Hospital bajo un ArcoIris precioso.

Pues así quedamos tras el accidente.
Este casco cumplió su función con creces


!Que pena, por Dios, "gatete"!
¡Qué pena si hubieras muerto,
y no volvieras otra vez!
¡Mi niño!¡Mi pobre motero y solitario, niño!
De siempre "liebre" del 51, según los chinos,
con el alma encogida al encontrar
"hombres de escopeta y perro"... en la vida.
Alma libre, de "liebre", sensible y temerosa.
Temerosa de encontrar armada:
con pana y botas;
chaleco y canana;
gorra de camuflaje,...
la zafiedad.
¡Vade retro...!
¡Peligro en el área!

¡Que pena, por Dios!
Conejito de oro, sin alas de plata,
pero, siempre que puede, sobre dos ruedas.
Bien calzado para disfrutar por lo negro.
Son ya medio millón de kilómetros por carreteras
trazadas en los paisaje de España,
haciéndose hueco,
como empujando las cunetas para fuera,
con los colores de cada estación del año...
Dejando, no obstante, que nos invadieran los olores
de cada sitio y momento, tierra y vegetación,
por lo que, aun con los ojos vendados,
sabríamos por donde transitamos
con nuestra cabalgadura.

¡Pobre GatoFénix! si no hubieras vuelto
de ese lugar, detrás de la luz, y sintiendo
una paz indescriptible.
Si no hubieras vuelto de la muerte
de ese día lleno de diluvio y oscuridad...donde
tremendamente solo, no hallé más cobijo
que en mis rezos a aquellos en los que creo profundamente
y que sin pizca de vergüenza menciono y agradezco,
aunque sea objeto de medias sonrisas.

¡Pobre de mi! Porque de mi hablo.
De ese pequeño "gato" que de salir una y otra vez a flote,
desde sus cenizas; nominé como Fénix, añadiendo:
"Por la Gracia de Dios", que "al César lo que es del Cesar
y a Dios lo que es de Dios".
Dios al que , humildemente sirvo, dando clases, dibujando,
diseñando, escribiendo (cuando puedo)
inventando cosas, siempre copiando las soluciones
de la Sagrada Geometría Divina que todo lo contiene
y que todo es una manifestación de ella.

Saliente el invierno pasado, dos de marzo; 
Casi me acabo con él.

No sé cuántas "vidas" le quedarán a este ser,
de las siete, que dice el dicho, que tiene el gato.
Cuántos renacimientos de Fénix, hasta quedar
en gato muerto, como cualquier mortal,
como en esta ocasión.
Igual que ese pobre animal
de pelo negro y blanco que vi ayer sobre el asfalto.

Tal vez, murió atropellado al intentar, cruzar mirando al frente,
absorto en su objetivo y sin mirar a los lados...
como nos pasa ahora a todos que nos inunda completamente
nuestro pensamiento o nuestro mundo interior o nuestro vacío
y otras veces estamos abducidos por el móvil...
ajenos al exterior y que nos enajena tanto que nos puede pasar
lo que a este gato de hábito dominico... y todo el conjunto
nos atropella y nos mata.
Debo felicitarme, por tanto bien.
Aunque no sepa el motivo.
Creí que todo estaba concluido...
y estuve en paz yo no sé el tiempo.
Pero hube de volver inerme
fijo en la luz del techo de la ambulancia.
Y supe quien era y el número de mi mujer
para que la llamaran...
aunque recuerdo que me despedí
y quedaron sentadas en el sofá de casa.
Luego vino todo "el después", once meses al lado del dolor.
Mucho tiempo solo, viendo las cosas con claridad,
sin engaños de falsas apariencias.

Una nueva gestación sin el vientre de mi madre, 
para volver a la vida.

Hace unos días volví a montar en moto para ir a Brihuega.
Y...No era otra vez.
Fue algo diferente, pero parecido "a la primera vez";
cuando pasé de la Vespa a la BMW R100RS.
Mi corazón latía entonces más deprisa por el miedo
y los pocos años.
Ahora, volvía, incrédulo y prudente sobre otros huesos,
con otra vida.
Como si fuera en un tiempo prestado...
para no se qué, si no es que sea
para contarlo y dar testimonio.
Porque, realmente...
Todo ha cambiado, y es:
"Distinto".
Verlo es una dolorosa bendición.

© GatoFénix (Sólo cuatro años después y solo)



El ArcoIris sobre el Hospital de Alcalá de Henares

https://draft.blogger.com/blog/post/edit/1224079020870778041/7762126189396616613


© GatoFénix 

- Soliloquio - A punto de cumplir un año el 2 de marzo

Publicado el 20-02-2019 18:12

Última revisión el 15 de septiembre de 2025

© GatoFénix 


153 - Amado Dios

 😇



Hoy: Querido Dios.

En tiempos de confusión nos parecemos a una madera
de los barcos de antaño,
que después de un naufragio, por tempestad o por guerra,
siempre lleva a alguno de nosotros abrazándolo
con ambas manos a la altura de la axila derecha.
Exactamente, en ese momento, caemos en la cuenta
de nuestra pequeñez física.
Algunos, seguro que optan por dejarse morir en el sueño mortal;
ateridos de frío y de abandono hasta de si mismos.
Otros, como Judá Ben-Hur, en el cine,
por una fuerza que no sabemos su procedencia
deciden luchar y hasta rescatar a otros.
Nadie sabe el porqué de esa locura.
Ni el Capitán de la Galera Romana
desde sus creencias y valores, lo entiende.
Era su fe.
Ese arrebato de locura humana, que ya sea por odio, o por amor.
(cosas espirituales ambas)
Nos hace que entendamos que no somos lo que parecemos.
Y ahí aparece: "Dios"
El Dios de cada uno según su cultura,
pero que siempre es Algo que no se puede entender
con esta mente, aunque fuera brillante.
Porque Dios la trasciende y nos rebasa el entendimiento.
Y diría más, se dan la mano el odio y el amor
como las caras hermanas de un "Denario".
Opuestas: Sí, pero en la misma pieza.
Al Amor a Dios sólo lo entiende el corazón
una vez que, por Su misma Gracia,
te quita una venda de los ojos del alma
si gritas como Bartimeo:
 «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!»
Y Jesús dice:
«Recupera la vista, tu fe te ha salvado» .
y como el ciego de Jericó: 
Ves.
Todo el tiempo posterior, el ciego siguió a Jesús
cantando sus alabanzas.
Como hace, Carlos Cifuentes, músico extraordinario y 
compositor de esta pieza que interpreta
con su violín.

© GatoFénix




28 febrero 2022

152 - Lo efímero hecho recuerdo eterno.








Amasar los senos del tiempo "encarnado";
Barajando la esferas, como un mago;
mezclando, en la superficie de la mesa
las fichas del dominó o ese vaivén que notas
mientras no hay pensamientos claros de nada.
Y todo son nubes a borbotones y ,
 "un estar" subido en "cachivaches" de Feria, 
que te zarandean matemáticamente, sin sentido, 
siempre variando sobre un círculo 
insertado en otros círculos a distintos ángulos.
Nada nos parece lo que es y ,sin los pies en el suelo, 
sentimos ese vacío en el estómago 
que nos advierte de nuestra fragilidad 
como si fuéramos hojas caídas 
en el momento justo 
de perder contacto con su árbol.
Hoy nieva 
y sobre la ropa admiramos, antes de fundirse, 
cómo, el frío que es un orfebre, transforma una gota,
 mientras desciende, 
en una joya, tan preciosa como efímera.
Recuerdo, 
al contemplar este espectáculo, el impagable 
calor de tu cuerpo junto al mío, 
y cómo su arte derretía, 
las esquinas de mi ser, amoldándolo 
y haciéndolo uno, con el espacio interior indefinible.
Como una Estrella Fugaz que desaparece 
y se apaga su nieve,
como si "nunca hubiera sido".
Es, 
la eterna vuelta al principio de esta Obra Maestra 
en la que participamos... 
siendo menos, en tiempo y en espacio,
que una garrapatea en un compás de cuatro por cuatro
O... "compás de Compasillo".

© GatoFénix



150 - En la oscuridad desaparece la sombra.

 

No puedo menos que pasar esta foto de texto,
porque es una gran verdad.




"De noche, todos los gatos son pardos", se dice.
(Mejor me lo digo a mi mismo, jeje)
Llevo toda la vida confiando y no tengo palabras para decir
lo verdad que es.
Es una gran verdad, pero no se aprende nunca.

Ayer sin ir más lejos me llevé la última.
El último zas, que se dice ahora.
¡Hombre! Se acostumbra uno,
incluso viéndolas venir y no siendo tonto del todo.

Parece que unos nacemos de una manera y con una disposición
y otros, bueno, son diferentes.
Se mueven mejor en la oscuridad, por eso de su sombra.
Hay gente, que como decía mi padre, ya muerto:
- ¡Qué mala sombra tiene!
Y no creáis, que he pensado en ella mucho.

Tiene una gran carga de profundidad y mucho fundamento.
La sombra...Hum. Pensando...
No se dice "tiene buena sombra", de nadie.
Esos, que no son como yo, creo que han nacido en ella,
en la oscuridad, digo.
Y siempre permanecen en ese lugar cómodo,
donde no se llevan sorpresas, porque saben que lo de confiar
es cosa de alto riesgo.

Puedo hablar con naturalidad sobre esto, porque aquí no hay nadie real.
Todo es como esa sombra (virtual) y se está tan lejos que hay abismos
más que distancias en este "nosotros";
porque tal vez lo más milagroso, que es la comunicación, no se puede dar
porque nadie "ha hecho ni una legua en sus mocasines",
en los del "otro".
Mocasines, que son los libros de cada uno;
y sus pensamientos mientras los lee;
y sus diálogos interiores sentados, a oscuras,
al borde de su cama.
Cuando no sientes más calor
que el que te fabricas bajo el edredón.
Y rezas agradecido como hacia mi tía sor María,
en la Clínica del Trabajo, cerca de Cuatro Caminos.
- "Un Padrenuestro por el que inventó la cama". Me contaba.
O cuando ya muy débil y enferma, a punto de morir, que dijo:
- "Pues esto de la vida tampoco ha sido gran cosa" Vamos,
"nada del otro mundo".
Que por un lado tiene su gracia, pero ella no bromeaba, en ese momento.

La vida para ella no había tenido "muchas luces de colores".
Toda su vida cuidando lisiados, ayudándolos a rehabilitarse.

Y, sin embargo, viéndome desconsolado,
aquella Navidad del cincuenta y ocho,
llorando desconsoladamente, triste y frustrado,
en víspera de unos Reyes que no trajeron
"el coche que se le abrieran las puertas", que yo esperaba.
Me dijo:
- ¿Tú crees en la Providencia?
Yo no entendía esa palabra, pero dije:
- Sí.
Y me regaló un avión, que era una tontería fea.
Se le cargaban como tres supositorios de plástico,
con un alfiler en la punta y que mirando por el fuselaje,
y con ayuda de un espejo se veía el suelo.
Sobre él, se ponía un corcho cuadrado con una ilustración, 
a todo color de la Tierra vista desde el espacio.

Alguna vez me pinché en la punta del pie. "Bombardeando".
Ya dije: algo feo y 
que nada más verlo
 supe "el recorrido" que tenía.
Y así ha sido toda mi vida.
Siempre confiando.
Pensando, y lo sabia: 
"que el hombre es la medida de toda las cosas"
y a posteriori lo reflexionaba, si lo sabía...¿entonces?...
Pero sigues confiando, aunque tengas la cara como un pan
de tanta "torta" que te llevas.
Y no hay más. 
Por eso lo digo.
Porque no va a cambiar tu vida, como tampoco la mía.
Aunque yo "sé que no tengo mala sombra".
Y eso me reconforta.
Sigo confiando...en Dios.
Y con el tiempo he visto que todo es por algo;
aunque...duela.

© GatoFénix

Escrito el 26-11-2015 13:46

151 - La música: el espejo del alma.





El espejo del alma: la música

La música es nuestro espejo del alma.
Este espejo "pasa del tiempo" y nos mira,
tal como es nuestro interior.
Desaparecen las arrugas de la piel
y aparecemos tal como somos.
La música es el espejo del alma.
En ella, al cerrar los ojos, quedamos
en una paz zozobrosa y remozante.
Es el gozo interior de ser; no, de haber sido.
El gozo de existir dentro de uno momentos
felices como en un huevo de Pascua "sin tiempo".

Damos saltitos imperceptibles en nuestro interior;
y nuestros pies olvidan sus achaques;
se mueven todos los órganos del cuerpo,
cabalgando al paso, al trote,...del corazón.
El siempre joven.
Pierdes la memoria
del tiempo, volviendo del revés, el tiempo.

Y entonces, aparece una sonrisa interior en los labios;
tan fresca y jugosa como entonces, que es ahora,
tan locos, como felices e irracionales,
durante la escucha.
Y la música, que es un espejo interior, nos devuelve
nuestro mejor momento como un beso.

Y pasa una película hecha de retales del pasado
vueltos esencia, que, diluidos, tornan el vaso de agua transparente
en un crisol, una lupa misteriosa que aumenta
lo amoroso y dulce transmutándose
en una copa de excelente vino
con la que ahora brindo por vosotros.
¡Salud, amigos!

© GatoFénix
Escrito el 27-11-2015 15:04

27 febrero 2022

149 - La piel de una esfera





Nos pasa a nosotros igual.
Decimos "que se nos hiela el alma".
Porque el amor es nuestra agua de vida.
Y no hace falta, en ocasiones,
tantos grados bajo cero.
A pleno sol, en verano,
con quien más quieres...
alguna palabra...a veces,
una mirada...
Sólo una mirada y quedamos
hechos hielo conformando la piel
de una de esfera.

Una esfera vacía llena de aire seco
como de Chinchilla (1)en invierno.
Ignoramos todo y habitamos como podemos
en el inhóspito centro de ese frágil globo
que es nuestra casa buena parte
de nuestra existencia.

Es tan terrible esta maldición
que nos inhabilita para ser tocados,
que no ha lugar, por nadie
y ni resistiríamos un beso,
de esos de pétalo de rosa.
Porque al instante,
saltaríamos en puntitos de luz
y quedaríamos convertidos
en incontables pizcas
sin historia, y
sin porvenir.

© GatoFénix  08-11-2015 23:30
(1) Chinchilla, provincia de Albacete España.

148 - Le debo unas palabras a este otoño. 2015



Autor de la obra: Ángel Pintado Sevilla

Le debo unas palabras a este otoño.
Es este otoño, de dos mil quince,
eminentemente silencioso.
Se nos fueron llenando los ojos
de la última luz de los Arcángeles
y, el veranillo de San Miguel era
el estrambote del último verano.

Y se fue colando el otoño
tirando el oro por los suelos
en calabazas y pámpanas en el campo, como las obleas
crujientes y luego ronchonas,
a nuestros pies, en la ciudad.

Le debo unas palabras a este otoño.
Lo recibí a cuerpo descubierto sobre mi moto.

Quedé con mi hermano en Tarancón, y cada uno en su montura,
hicimos el viaje a Cuenca.
Hacía casi treinta otoños que no hacíamos una ruta,
cada cual sobre su moto; yo delante, como entonces
y él detrás, a nuestro aire cada uno, pero
en la misma sintonía de pensamientos:
juntos.
Hizo calor ese día.
El sol de "membrillo" no sólo era color,
también templaba el ánimo y una vez parados,
y con tanto apero encima, llegamos a sudar.
Diría que volamos bajo con un cielo azul
con pocas hilachas de algodón, altísimas al Sur.

Llegar a Cuenca, donde nací, y pasar por delante de la misma puerta,
de la "casa-cuna" que entonces era
el Antiguo Hospital de la beneficencia,
me da un subidón que me reconcilia, cada vez, con la vida.
Ahora, sólo queda la fachada, y no queda en su interior
ningún vestigio de cama, ni de capilla, ni de lo que entonces
fuera quirófano; y, en su lugar, que pasé un día y lo vi,
hay mesas de oficina y murales y letreros con indicaciones,
dependencias y despachos dedicados por la Junta de C-LM
a ser Delegación Provincial de Agricultura y Desarrollo Rural q95;
de estos Reinos de Taifas
que nos colaron por la escuadra
los que estaban agazapados desde el 1939
y saltaron como ratas rabiosas al queso hecho porciones
para ser cabezas de ratones y despacharse a gusto,
a la consigna: "cada uno a lo suyo sin molestar".

Este pesar me ha acompañado desde el primer día que pude ver
la Cuenca que me parió transformada en una caricatura.
Casi más, una máscara esperpéntica como sacada
del Museo de Arte Abstracto, del que salí
pensando si a todos les parecería como a mi,
una broma de mal gusto o una burla a nuestra inteligencia.
Bueno, pues eso es lo que poco a poco ha ido desnaturalizando Cuenca.

Gracias a Dios que no han podido con todo.
Han puesto objetos horribles de mal rollo y dudoso gusto,
en algunos lugares estratégicos;
remodelaciones urbanísticas que dan dentera.
Sin ir mas lejos, quisimos pasar por Carretería y estaba prohibido.

Gracias a mi amigo Ángel Pintado, que le ha hecho un cuadro
que vale más que todo el Museo antes mencionado.
Arriba lo pueden ver.
Pintado desde arriba mirando al Huécar.
Cuenca, que siempre es Única, en otoño más.

Y le debía yo unas palabras a este otoño.

Ese otoño que nos visita cada año y que, nosotros,
cada vez, lo sentimos más nuestro;
porque nuestro cuerpo, acusando el tiempo,
nos deja en la piel de las manos
pequeñas sombras de hojas de álamos, olmos y plataneros,
como esas que pisamos en nuestros paseos, al caer la tarde.

Y nos tiñe la mirada de sueños, de recuerdos
y de pensamientos que unen los unos con los otros
en un sentimiento que Ángel captura con facilidad,
como el colibrí que liba de la flor del espliego,
porque lleva en su alma vieja un torero sin muleta, un músico,
y un poeta silencioso que llena lienzos y más lienzos de versos sueltos
llenos de música
y que da capotazos al toro del ensueño de la realidad,
para que no se pierda el momento,
como se pierden los colores de las alas de una mariposa
cuando levanta el vuelo huyendo del cáliz de una flor.

Ángel, en este cuadro de Cuenca es como la abeja melífera
que se hubiera vuelto loca de alegría, o de tristeza;
o de vacío, en un momento,
sabiendo que ha de morir
y hubiera dado una patada a la colmena
desparramando sobre la superficie blanca de un lienzo
su historia humilde y su trabajo callado de toda una vida
dejando su testimonio en cera virgen y miel,
el complicado corazón de este humilde conquense.

El maestro no da clases sino con sus obras,
Y sus obras son amores: un amor de obras da.
Y por eso no hay palabras para decir
Porque el que tiene la gracia de "ver",
que diría el ciego de Granada,
"No hay mayor desgracia, mujer"...
Que ir a Cuenca y no poder ver.
Y peor,
sólo ver tejados y fachadas
y una gracia poder,
casi tocar, el Aura de la Nada.

Le debía yo a este bonito otoño
unas palabras.
Porque es un cuento de cuentos y de cuentas,
como un rosario, cada rincón de Cuenca
que se insinúa
viviendo desde antiguo en esa piel seca de peladura de mandarina
(el lienzo)
presta a ser arrojada al fuego
para que nos llene los ojos de Luz, Virgen de Cuenca,
como una falla valenciana,
o como las pequeñas burbujas del champán
que saltan de una copa trayendo a la memoria
amores que han marcado momentos
de lo que llamamos vida,
aunque sea más un ir dejándonos,
poco a poco, entre las hojas
del libro de cada otoño.

© GatoFénix  
Escrito el 29-10-2015 17:05


147 - En homenaje a mis padres, Maestros de Primera Enseñanza.

 



 Y su recuerdo imborrable en nuestra vida, para volver a ser niños un poco.
También un poco de mi propia historia y unas reflexiones.

Ahora, con la centrifugación del alumnado (por Ley), casi todos los niveles gozan de algunas cualidades de una escuela unitaria.

Yo mismo empecé , como muchos niños de los cincuenta (también había niñas, pero entonces se sabía que, el género masculino en nuestro idioma, las incluía y no sólo significaba niños)empecé, como digo, en aldeas perdidas o pueblos pequeños de cualquier parte de España. En una de ellas, empecé como alumno en Zafrilla, provincia de Cuenca. La Cuenca en que me parió mi madre donde la Virgen de la Luz a este lado del puente de San Antón: Hospital de la Beneficencia en aquel junio de 1951.

En este caso, como había número suficiente de población, se disponía de una clase de niños, en la que mi padre era el maestro, Don José María y que estaba situada en la planta baja y una clase de niñas, donde estaba mi madre, Doña Amparo, situada en la planta alta.

Era como un cuento suizo, por el paisaje y las nevadas... y por el olmo de la plaza lleno de carámbanos dos meses en invierno, que a poco que lo imagines, en un descuido, te sale la poesía y dejas el relato a medias y te lías a tirar bolas y a dolerte las manos del frío y los malos guantes.

Veinte años, después de aquellos cuatro o cinco que yo tendría, cuando ya leía como un papagayo, todo según frescos recuerdos aunque parezca mentira; y ya escribía con una pluma de "mojar" en el tintero, en cuadernos de media cuartilla, con pastas blandas de color verde pastel.

¡Ah! la tinta la preparábamos nosotros, que venía en unas barritas cubiertas de papel plata con un gallo y se llamaba Fix o algo parecido.

Sí, lo del gallo era seguro, en azul marino y blanco.

Como decía, después de esos años, la historia daba una vuelta en esa espiral que nos lleva y me incorporé, como Maestro, en Los Molinos, un anejo a una pedanía (La Alameda de Cervera) que a su vez correspondía a la ciudad de Alcázar de S. Juan, "Corazón de la Mancha" (Ciudad Real)

Hago un parentesis:

Durante el último Curso de Magisterio, trabajé como locutor y control, en la COPE, emisora de Radio de Ciudad Real. El día que murió Carrero Blanco, asesinado, (20 de diciembre de 1973) y que me tocó "guardia" en la emisora; hicieron para comer todos, un tiznao (comida típica de Ciudad Real) incluidos la Pareja de la  Guardia Civil, que estuvieron por allí, porque tenían órdenes de vigilar las Comunicaciones, y por eso, emití sólo música Clásica y daba "indicativos" con la hora;

Luego hice la mili, que, por cierto, me pilló de imaginaria en Alcantarilla, Murcia, cuando se comunicó por la radio (un aparato a pilas pequeñito que escuchaba yo, pegado a la oreja ) que dijeron: "Franco ha muerto" y menuda la que se armó allí fuera de los barracones.

El miedo y la confusión, y los taconazos, y los coches que se oían en la explanada del Campamento Cuartel... y, dentro del barracón, yo; con la radio en la mano, de oyente esta vez, sentado en una "piltra" (así le llamábamos a las camas), ahí "de media anqueta" (sentado a medias), y "la peña" durmiendo, hechos polvo de las putadas del día y tirándose ped*s y roncando...como todas las noches, ahí a su amor.

Y vuelvo al relato:
En ese destino, Los Molinos, como consta en el documento que conservo, 
me dieron, los Inspectores de Educación (El Inspector Jefe D. Ángel Díaz Peco y el de Instituto Nacional de Previsión y Cotos Escolares, del que no recuerdo su nombre) 2 Votos de Gracia por la Excelente Labor Realizada. Algo inusual en aquellos tiempos. Tanto, que no conozco a nadie que tenga esos méritos; de forma que ya empecé trabajando a fondo y en la buena línea hace ya treinta y cuatro años, creo ¿o son cursos? No sé. Y que a día de hoy 2022 ya serían 46 años y 4 meses desde aquel Noviembre de 1975.


Ahora, cuando la ignorancia, la zafiedad y el "pensamiento único" ha tomado la revancha y siendo testaferros de “Don Quiensea”, han involucionado la educación a estos niveles que conocemos, renombrando cosas o simplemente vaciándolas de contenido.
Se les llena la boca de “aprendizaje cooperativo”, tal vez, emulando las cooperativas de Freinet con su aprendizaje globalizado de la lectoescritura, para adultos allá en Brasil.; 
o tal vez, por desconocimiento, lo adjudican a Vygotsky (https://www.actualidadenpsicologia.com/que-es/zona-desarrollo-proximo/), demostrando que no saben lo que es la Zona de Desarrollo Próximo; o la reconversión de los Centros de Enseñanza en “Centros de Engorde y Esparcimiento” siguiendo la coherencia de vida o la justificación Roussoniana, que de los siete hijos, que creo fueron, a todos los mandó a la “inclusa” para que el Estado se encargara de ellos.

Pocos conocen esto, como tantas cosas, y casi van a entronizar este “santo” dentro de su *“ateario” particular.

Ahora “apuestan” por los ordenadores, que no sé muy bien qué utilidad tienen si no se domina la escritura manual, ni luego la tecleada, y mucho menos la lectura en todas sus variantes.

José 
María G.T. (Maestro jubilado)

Parece que interesa.

896.- Los colores de Orión y Angélica...al fondo.

(Soy Maestro de esta terapia desde 1994-95-96 en Madrid Maestra Bearne y en Dev-Aura Inglaterra)  Y vino a mi, suavemente pero con fuerza to...