© GatoFénix
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Luna y ola: a veces
© GatoFénix
Estos Haikus
que siguen
son míos y vuestros:
nuestros por un momento.
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Los Haikus creo
poder nominarlos
"bocadillos" de Japón
(De
"Japón con tomate"
para batir al vacío
con fundamento)
...---...
Después de la noche
aunque no veas el Sol
cada día amanece.
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Mis ojos me ven
pero estoy al revés
dentro del.(De él)
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Eco y ego
van de la mano,
ambos, apariencia son.
© GatoFénix
La virgen de la Luz Cuenca imagen en el lugar de su aparición.
sobre el aniversario de su muerte
https://lapiedradesisifo.com/2008/01/15/muerte-en-la-tarde-de-%C3%A1ngel-gonz%C3%A1lez/
Agradezco a Alejandro Gamero el excelente trabajo de su blog. Aquí va mi reconocimiento.
Muerte y reflexiones
Estamos, ahora, en un vehículo caduco.
La muerte, cuando nuestro ser interior sabe
que somos inmortales, es un tema recurrente en los escritos
de cada uno.
Y cada uno le resuena de una manera,
pero al fondo sólo hay un miedo a lo desconocido,
que la racionalidad nuestra dirigida por otros intereses,
nos lleva a él.
La única cosa segura es la muerte, pero
casi nadie añade...del cuerpo.
Es tal la identificación que tenemos con él
que apenas se nos ocurre que haya otra cosa
que lo que vemos.
No es tarea fácil nadar contra corriente, incluso
sólo nadar, ya es difícil.
Y sin embargo vemos que los delfines juegan
con el agua, y a mi me parece
que se ríen constantemente y disfrutan.
Aquí, tímidamente, intento emularlos.
© GatoFénix
LA CALLEJA
La calleja está dormida
como siempre al mismo son.
Ya está en su sueño sumida
susurrando una canción.
El suelo está acharolado
los gatos maúllan arriba;
Mi figura hecha en el suelo
juguetona me acompaña,
siempre me pasa y se atrasa,
como reloj que no marcha.
Los ruidos quedan ocultos
y, sólo mis pies taconean
acompañando en la noche
al silencio y las farolas.
Y la calle está en sombras…
Pero yo llevo mi luz,
mis canciones y mi ritmo;
Mis pensamientos que vagan;
Sufrimientos que me roban
lo más bello de este mundo;
Y mi amor, allí a lo lejos, Señor.
Todo lo veo azul…
aunque la calle esté en sombras.
Las casas cierran sus ojos,
Se apoyan en sus vecinas…
Y poco a poco el silencio
dul-ce-mente las domina.
La brisa silba una nana;
Las arrulla y acaricia…
Y cuando suenan las doce,
la calleja está dormida.
Los felinos se han callado;
las casas ya no murmuran;
las farolas palidecen;
las parejas se despiden;
los motores ensordecen;
las casas ya nada dicen;
y ni las hojas se mueven.
Ya está dormido el ambiente.
¡Callad, pues! No habléis muy fuerte.
Susurrad canciones bellas;
Silbad sones amorosos
que mi calle no despierten.
Porque…
es
soñando, en la vida,
cuando se palpa la risa,
el amor, las cosas bellas.
Y, si despierta, verá:
Sus fachadas mal cuidadas,
sus tejados incompletos,
sus mil cosas mal arregladas...
(sus gentes de mala vida).
Por estas cosas: ¡callad!
Que la calle está dormida
Sólo la dulce mañana
puede despertar su encanto.
Abrir sus tristes ventanas
que les hagan mirar temprano
que el Sol sigue blanco y puro;
Y en sus bocas que bostezan,
se prodigan los adioses.
A su voz sigue el jolgorio
que todo vive su vida;
y comienza el alboroto
que está despuntando el día.
Y algún pintor desgarbado
decidirá ver la calle,
con su vida y con su sueño,
en
un cuadro iluminado;
todo ya, en sus muros reflejado.
Más ahora, por favor, hablad quedo,...
dejad tranquila…
Esta calleja dormida.
© José María, yo no era todavía © GatoFénix
Es la primera vez que lo publico.
Mi Primer poema. Lo escribí en mayo de 1968 tenía 16 años
Recibí mi primer premio de poesía: Una rosa, me dieron.
He visto que se llama Calle Real, no lo sabía.
Es cierto que era el medio día, y el Sol, ha dejado ver las diferencias.
Donde eran tapias de blanco (enjalbegadas), hoy se ve el ladrillo en las fachadas.
El suelo era empedrado y ahora de asfalto con las heridas de la conducción de alcantarillado.
También hay un coche aparcado. Y en ese tiempo del poema,
nadie que viviera esa calle poseía un coche.
Ciertamente ni yo mismo la reconocía después de tanto tiempo.
Ha sido una experiencia interesante.
Era como si me asomara a un espejo
y viera otra persona en el azogue
siendo yo mismo.
El "Todo cambia" de Heráclito, me vino otra vez a la memoria.
Y sin embargo yo me sentía en esencia igual que entonces...
me siento con el alma enjalbegada, como entonces.
Y me vi caminando aquella noche
volviendo a casa, tarde y todo oscuro, cansado y sereno
justo para poder escribir lo que escribí en mi cuaderno;
y en un tiempo, tan diferente, que no se parecía en nada,
a éste.
© GatoFénix
Gato de metal...Mi signo chino. AveFénix...Siempre, de ahí mi pseudónimo. Aparcada la moto en la Entrada de Urgencias en el Hospital de Tom...