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06 marzo 2022

164 - Ir en moto: Un deslizarse




Escrito el 13-11-2011 11:34

Hoy tocaba pelear con el viento.
Salí de casa e inmediatamente noté su fuerza.
Carretera abierta, leve bamboleo...
soy más que una brisa, dijo.

Extendió su capote, enorme y transparente
con un fondo azul zafiro radiante
y gasas de nubes
al fondo.

Subiendo la cuesta de Tendilla, los pinares
"hacen pasillo" al agujero del espacio/tiempo
por donde transitamos en este momento.
Una verónica a izquierdas;
unos kilómetros después, "chicuelinas" de derechas.
Un deslizarse deja otra semana, con sus cosas,
atrás.
Definitivamente atrás,
tan atrás que parece que no hubieran existido.
El trabajo se lleva pegado a la piel
y nos enrancia el gesto.
¡Pasan tantas cosas!
Pasan hasta enormes esferas
- como esta semana -
grandes como portaaviones,
rozándonos.
Igual de gordas son las cargas
que nos lanzan a diario.

Sólo, en este ruedo, solo
ruedo sin peso y sin fatiga.

Las hojas revolotean en espirales.
Las atravieso y hasta una de ellas,
milagrosamente, queda prendida
durante unos kilómetros,
en mi espejo retrovisor derecho.
Nos miramos un instante.
Quedamos en el horizonte
sin pensar y abriendo una sonrisa
como un abanico madrileño.
En Cuenca, parada a repostar.
De paso, y porque siempre vuelvo,
lleno la maleta derecha de cosas de horno:
magdalenas con aceite de oliva, huevo y leche,
tortas de manteca sin aditivos,
bollitos como los de mi madre, aunque
sin ralladura de limón;
y un pan, de pan y moja, consistente
horneado al fuego de la leña.

Hecho este acopio, retornamos
por el túnel del viento
- espacio y tiempo -
a ratos al sol, a ratos a la sombra
en casi una hora de ensueño,
totalmente vivo y despierto.
Son, mis ciento cincuenta y cinco kilómetros preferidos.
Vuelvo tan lleno de cosas ricas como la maleta
y tan vacío de estupideces
como no puedo contaros.
Hoy ha sido el viento la fuerza, el maestro.
Y yo,
Más que un jinete a la grupa de un rocín,
un centauro cantando a la libertad del ser
y gracias a Dios, del estar, todavía;
que... poder contar todo esto,
desde mi verdad, no tiene precio.
Si todos sintieran esto...
la visión de las cosas del mundo, sería otra;
Os lo aseguro.

Qué gran peligro el miedo,
con todas las caretas.
Qué peligrosos los eufemismos.
"Es por vuestro bien" - dicen.
Que odiosa y dañina es la mentira:
El malo con hábitos de bueno.
El cobarde travestido de prudente.
El egoísta con disfraz de generoso.
El listillo con aires de sabio.
El usurero, de honesto banquero.
El parásito erigiéndose en progresista.
Hombres y mujeres-problema,
postulándose como soluciones.
Concluyendo: qué sarta de mentiras
este otoño dos mil once.

El otoño, ahora, ha entrado con fuerza.
El Sol, "con cara de agua"
- que decía mi madre -
me ha dado una mañana de 
verdad y de respiro.
Ya, a las puertas de Alcalá,
echo en falta una visera de beisbol.
- que debería ser resistente -
Mi cara, tras la pantalla, casi opaca
de mosquitos, se enciende.
Noto el calor en los ojos,
tras la breve protección del párpado
y pido una pequeña sombra para llegar a casa;
pero hoy no toca ese alivio.
A las quince treinta y tres, el Sol
va de capa caída.
Sin embargo, el viento
ha dejado, hasta el final, extendido su capote,
haciendo molinetes.
Hemos andado jugando el uno con el otro:
Él toreando y yo embistiendo
percibiendo su tacto suave una veces
y otras los envites de jugador de rugby
en mis hombros y en mi cabeza.

Al final como dicen: "Ha habido corrida", un empate.
pero sin "petit mort", siquiera.
Otro milagro de los espectáculos taurinos
incruentos de los "recortadores",
tal como somos los moteros empedernidos.

Todo un placer recrearlo para vosotros.
En especial, si me lo permitís,
para mis amigos y compañeros moteros
que me siguen,
y seguro que lo entienden
todo esto como nadie.

Vss

© GatoFénix

163 - *Oroción de otoño 2011

 



Publicado el 31-10-2011 11:08

*Oroción del oro del otoño. Puro oro
Después de un chaparrón, aun siendo esperado,
nos sorprendió el otoño tras el Arco Iris.
Un puente de luz que nos recuerda
un pacto sagrado, entre Dios y los hombres.
El aroma envenenado del aire
se torna fresco y con el dulzor
del las castañas asadas.

Invoco la verdad de las cosas: El oro del otoño 2011.

Un otoño revuelto se nos presenta,
lleno de mensajes caducos,
fatuos, falaces, pajareros,
previsibles, irreverentes, trasnochados,
chiripitiflaúticos, esperpénticos
y tan podridos como sus dueños.
- ¡Puerca vida!
- Repetía a cada cuatro pasos del burro,
aquel personaje del film "Dos hombres y un destino".
Y luego escupía.
Su esputo iba cargado, a partes iguales,
de alcohol, apatía, rabia, rutina e impotencia.
Detrás cayó él.
Una bala certera, puso el punto y final, en su frente.
Un personaje muerto de antemano,
como todos nosotros,
digan lo que digan los mercados.

Invoco la verdad de las cosas del otoño.

En cada país, ha sobrevenido un zapatero,
que no se afanó con sus zapatos como debía,
y nos "afanó" hasta la dignidad,
llenándonos de ignominia y de estulticia.
Este otoño,
llueven puentes de serpentina.
Ya es Carnaval a las puertas del Cortinglés,
en las plazas tomadas por asalto, con alevosía,
aunque, ya hay gente que se ha quitado la careta.
Van de listos (y listas) a por el botín de las urnas:
Vivir del cuento, como hasta ahora.

Invoco la verdad de las cosas de este otoño 2011.

Eran los que sabíamos; los que dijimos que eran,
y fuimos tachados de todo eso que dice en los argumentarios.

Qué grotesca agonía la de este régimen de comparsa.
La farándula, una vez cumplida la misión
vuelven a sus filas: ¡buen trabajo, chicos!
Todo reventado a su tiempo,
primero los trenes, luego el psoe,
de paso la justicia, la nación,
las instituciones - ¿la familia?
- Sí, Modern, sí - Modern family
"Nosotros somos la nueva Sal Terrae":
El Salfumán.

Invoco la verdad de las cosas este otoño 2011.

"Salimos de todas las alcantarillas"
como el "Socavadorr"... la función sigue,
"temed lo peor".
"El retablo de las maravillas"
se queda en mantillas.
¡Sí, señor! ¡Sí, señor!
- dice mi amigo Rosendo -
El traje nuevo del emperador,
el cuento que te cuento. - Celtas Cortos -
Un cuento interminable o
una comedia con variantes.

Invoco las verdades de nuestro otoño 2011.

- no son cristianos viejos, ahora,
los que sólo pueden ver los portentos -
éstos, en este momento, se cambian
por ateos progresistas,
o gente fiel del partido,
de tercera generación,
con pureza de sangre homologada.
Engrosan el ejercito
- son militantes ¿no? pues, eso -
Julais, gualtrapas, lameculos,
mediocres codiciosos, donde los haya,
des-almados(de alma, digo) a mucha honra y... Torquemadas;
un regimiento desordenado, loco y costroso
en superficie, pero muy, pero que muy bien organizado,
en el fondo.
Los demás...Bueno, los demás pura morralla, somos.

Invoco la verdad de este otoño que auguro
no será del patriarca.

Como en películas de la época fascista, en blanco y negro.
¿Cómo vamos a ver los brotes verdes?
¿Cómo vamos a admirar el progreso social y las costumbres?
Somos, putos funcionarios o gentes acaudaladas,
que nos hemos hipotecado por incautos.
Incautos votantes después de un bombazo
- que casi mata a mi hijo yendo al trabajo,
como a tantos otros inocentes,

Invoco a la verdad de aquel entonces.
Se salvó de milagro porque el despertador no sonó,
incomprensiblemente, aquella mañana del 11M.
Somos tan "cortos" que no podemos comprender
a los "hombres de paz".
Somos tan incautos, que hemos dejado que la parodia judicial
se desarrolle, hasta dejarnos inermes ante su ley.
Somos tan cobardes que hemos dejado que el miedo
y la confusión, el desorden y el desgobierno hagan
que todo se disipe y quede en la impunidad más sangrante y vergonzosa.
Al lado la memoria histórica para reescribir la historia.

Invoco la verdad de siempre este otoño 2011.

Gentes "tan tontas" somos, que sabemos
que las deudas se saldan;
que los compromisos con pistoleros, se cumplen.
Que ya debe andar rondando por alguna cabeza
que el próximo gobierno erija en cada plaza
un "muro de las lamentaciones"
donde "echar la pota" lo que nos quede de vida.
Todo muy laico, por favor, sin efigies
ya se encargarán los grafiteros
o los del quince eme de mear en las esquinas
para marcar territorio.

Invoco la verdad de este otoño 2011.

El otoño más duro de nuestra vida,
hasta ahora, se nos presenta.
Sin embargo, todo es una fiesta.
Y no puedo comprenderlo.
Sabía del poder de las drogas, pero... ¿tanto?
Pueden estar satisfechos los artífices de esto,
el éxito de la basura ha sido total.
Ver basura; comer basura; tomar basura;
meterse basura...y la boñiga
se apoderó del cerebro.
Sólo una boina interna ha podido lograrlo.

La fiesta está en la calle, en las pantallas,
en las terrazas de los bares, en las aulas:
Todo son globos verdes;
Camisetas verdes con ingeniosos dichos.
Verdes como el duende de Spiderman.
Verdes como el Nicholson de Batman;
verdes, como se representan los fantasmas;
o verdes como los malos olores.
Un color muy acertado...porque desde muy lejos
huele a podrido.
¿Acaso no seguimos en el retablo de las maravillas?

Invoco la verdad del otoño 2011.

A todo esto, los árboles de hoja caduca
son un remanso de colores dorados
- que ya se me olvidaba deciros -
en las lindes de los caminos y en las riberas de los ríos.
El otoño está para sentirlo dentro, en el alma:
nuestro puñado de oro personal.
Ya he comido los primeros níscalos naranjas
y espero deleitarme con las uvas de moscatel,
las nueces negras, nacionales,
y las castañas asadas.

Surfear en moto, cuando puedo, me da la vida.
A pesar de, las gibas de las calzadas,
los radares y otros perversos inventos que,
unos destrozan el vehículo
y otros nuestro bolsillo
y nuestra reputación.

Invoco la verdad del otoño 2011.

Parece un sarcasmo que en esta España
involucionada y desmembrada,
sea tratado peor un motero,
que circula a una velocidad por encima de lo legal,
que un ladino asesino, convicto y confeso
- miserables cobardes y despreciables terroristas incluidos -

Y así han venido a ser las cosas cuando la función
referencial del lenguaje ha sido eliminada,
por políticamente incorrecta.
¡Puerca vida!
Invoco la verdadera verdad del otoño: 
"Por sus frutos los conoceréis"

© GatoFénix (De otoño)
PD ... "Puerca vida" era la expresión de la película. Perdón.

162 - Junto a los girasoles: reflexión






Publicado el 15-09-2011 19:50
Detenerse junto a los girasoles,
tan llenos de oro,
te llena de valor
porque es un valor seguro:
un refugio.

Efímeros y brillantes
escandalosos,
colores brasileiros,
erguidos y a la tarde
cabizbajos.

Ya no queda nada de su brillo.
El color virado en tierra
espera las máquina que los cercenen,
los desgranen y los muelan,
o los envasen con sal
una vez tostadas sus pipas.

Pipas de girasol,
que todo es empezar,
para acabar con la lengua quemada
y la garganta con tropezones
que nos dejan sin voz.

Cines de verano.
Una del oeste y otra de romanos.
Sesión doble de hace tanto,
que no sabes si ha sido cierto.

Las pisadas grumosas
suenan entre silencios.
Han ido a por gaseosa o al servicio;
avanzan sobre una parva de pipas y grava,
habitada por hormigas laboriosas
que transportan, atenazadas,
cáscaras enormes para su tamaño.
Cáscaras y algún fragmento de grano.

Roncha el suelo entre silencios y recuerdas
las sandalias abordadas por piedras
como pateras y cómo dolían
en el talón o entre los dedos.

Llegaba la feria y hacía fresco
a última hora.
Yo creo que éramos felices
y no sabíamos nada del futuro.
No podíamos imaginarlo.
Un futuro imperfecto
hecho presente, que era
cada vez más inimaginable y distante;
él se desvanece según se suceden
unos momentos a otros.
Un futuro que se revela en cada uno de ellos
cada vez más cínico,
más claro, más lleno de tonterías
que nos hace parecer
las hormigas del cine de verano:
Cargados de cáscaras enormes,
a los pies de enormes gigantes
que se han comido el fruto,
mientras se entretienen mirando
otros gigantes, en la pantalla,
que luchan o se besan y mueren
de mentira, claro.

La muerte y el dolor
sólo están en el patio de butacas.

Fue piadosa conmigo la vida
cuando era niño.
- No se si es piadosa la vida con otros niños -
Con nosotros lo fue
porque el futuro no existía.
Sabíamos que nosotros era difícil
que tuviéramos futuro.
Por eso, cada día era bonito, cuando lo era.
y los demás, los otros días, eran
como los otros niños,
los que tenían bicicleta y nos miraban
como nosotros mirábamos las hormigas
en el cine de verano:
Pasaban. Subían y bajaban;
Una noria de miradas,
una noria de cangilones trasegando agua
era la vida sin futuro.
Casi como ahora.

© GatoFénix

05 marzo 2022

161 - Abrazos: La trenza de la vida.

  







Abrazos: la trenza de la vida.
Publicado el 09-10-2011 17:59

Como Ida y Pingala subiendo desde abajo,
Azul, rojo y blanco, entrelazados
vamos trepando por la maraña, clara y difusa,
cuando hace muchos meses de un abrazo.

Tiempo, amor y muerte…
olvido;
Recuerdo, soledad, calor…
cobijo;
Desamparo, frío, encuentro…
desencuentro;
Lío, confusión, memoria;
La cambiante corriente
de un río.

Tejer, unir trenzar, besar:
Oasis de recuerdos incompletos.
Rupturas y fracturas del curso de la vida;
Distancias que nos acompañan
Cada uno de nuestros días.

Volvemos al tiempo; al bálsamo del tiempo:
Verdadero suero de la verdad de las cosas.
Árnica del dolor incomprensible.
Cosas que supimos o sospechamos
desde el primer instante que nos vimos,
cuando creímos conocernos
en un flash de miradas.

Alguien se va dejando un hueco
Y después de llenarse "de vacío",
algún tiempo,
cuando, el cabo del frío lo rebasa,
alcanza luego el cabo de la muerte.

Y vuelve el tiempo a su lugar de origen.
Es una trenza, la vida: Interesante.

Las miguitas del “cuento” sirven
de alimento a los tordos y jilgueros.
Si algunas quedan, nos llevan
al origen de las cosas: el niño.

Verdades como puños que no vemos
por la eterna proyección de uno mismo
que enturbia lo más obvio y evidente.

Que el alma rota de un infante,
tiene mala compostura; 
porque ese corazón maltrecho,
nunca entenderá el amor entre iguales.

El cabo de la muerte por el continuo
movimiento de unos invisibles dedos,
sube y baja como serpenteando
entre el amor y el tiempo.

El cabo del amor,
amor al cabo, abraza toda curva
que encuentre a su paso.

El cabo del tiempo une y separa.
El amor y la muerte avanzando
mientras alguna traza quede por unir.

Finalmente un lazo: porque si nos fijamos,
todo termina en un lazo.

- Ahora a una lazada, de cinta de un color,
le llaman lazo –
Pero un verdadero lazo…
un lazo verdaderamente humano, es un abrazo.

Un abrazo en el que el corazón
se sale por los brazos y palpita
en las palmas de las manos.
Nos salimos en caricias por las yemas de los dedos.
Y vale un solo abrazo para decir: Te quiero.

Hay abrazos de cortesía;
ósculos de la paz; otros abrazos
de gente desalmada para sellar felonías.

Algunos, abrazos descarnados, llenos de pantomima,
no son sino abrazos de despedida.

Nos dice mucho un abrazo:
soltamos; Miramos para abajo
y despistamos como podemos y sabemos;
tal vez la mueca de una sonrisa,
sin mirar la niña de los ojos.

Cae el telón.
Fin de la farsa.

Después del abrazo sabemos
la clase de despedida: un hasta siempre;
un, no puede ser…
o el anuncio de una muerte definitiva.

Lo sabemos entonces.
No habrá más palabras.
Se nos revela que nunca hubo el amor necesario,
requisito imprescindible,
para poder comunicar nada.
Se terminó una farsa más.
Un nuevo aprendizaje,
una herida que el tiempo convierte en cicatriz,
dejando alma y corazón…
como la superficie blanca de la luna.

© GatoFénix



160 - Carnaval 2012: Recuerdos y enredos

 


Fotografías de Munera (Albacete)




GatoFénix - Carnaval 2012: recuerdos y enredos.
Publicado el 20-02-2012 07:44

Hubo un antes de ahora.
Hoy aparece en el cajón virtual de mi ordenador
un recorte de tiempo hecho color y alegría.
Era un cartel en su día, que anunciaba el carnaval.
Cierto que hace años
lo dice el formato.
Impresoras incipientes,
mucho grano,
De Luxe Paint II,
un hito entonces en diseño a color
¡ciento setenta y cinco ppp!
Y sólo fue ayer, como quien dice,
el paso del tiempo en las cosas del software.
Sin embargo, ese paso del tiempo
no ha restado una pizca de la frescura
que comunica.
Alegría y amargura
confeti, serpentina
luz y sombra
bailes, risas,
conejos y damas,
Houdini y Bogart.

Un velo de luto me envuelve estas fechas.
Mi madre culpaba a estos bailes,
al sudor y la fiesta,
al frío en Motilla
y a la pulmonía que en una semana
acabó con mi abuela.
Se fue de baile disfrazada enamorada
para sorprender a mi abuelo.
Y se enfrió o lo que fuera.
Mi madre no olvidó que por estas fechas
se quedó sin madre.
Por estas fechas,
dejó de ser niña y pasó a ser adulta,
aquella cuaresma con cuatro años.

Al poco, se caso de nuevo mi abuelo,
y lo perdió de padre, para siempre.
De su nueva madre no hablaba...

Era un Carnaval cualquiera por el veintiséis
que acabó con crespón negro.
Un carnaval cualquiera, de los de antes.
A diez años de la guerra, premonición de muerte,
la guerra civil de España del treinta y seis.
Guerra, que en estos últimos años,
fue traída y llevada por gentes sin hiel.

¡Que hasta la sangre utilizan
como cortina de humo para tapar sus felonías!

Será por eso, por lo que vivió mi madre,
por lo que nunca me ha interesado demasiado el Carnaval.
Pero... he pasado por pueblos con gran tradición.
De todos, recuerdo Munera,
pueblo de Albacete, cerca de El Bonillo.

Allí encontré un Carnaval que era una gran fiesta.
Lo recuerdo todo aquello como un sueño:
el tabaco, el anís del mono,
el coñac, el ponche, los *mantecaos,
el olor de la carne perlada y los calores del gentío.

Empezabas bailando con una moza,
que te había sacado ella,
y en una pieza habías cambiado
cuatro o cinco veces de pareja,
sin salir de tu asombro.
Pasodobles, boleros, la raspa,
cualquier cosa que tocara al orquesta.
Todo era dejarse llevar.
Eras un pelele más, como un juguete de trapo.
Mejor no pensar y disfrutar de todo.
Era una verdadera fiesta.
Nunca había visto, ni vivido aquello
y nunca lo he vuelto a vivir, de esa forma.

Todavía sonrío al recordar...

Me gustaría que todo siguiera igual:
gentes que se cambiaban dos y tres veces de disfraz
en el día;
anécdotas con "la experta",
que era mujer mayor, y ya podréis imaginar...
Unas risas;
unas miradas y unas complicidades
que tan pronto te hacían espectador como
protagonista en un enredo chusco.
¡Qué gente más sana y más alegre!

Os contaría más, pero queda tan lejos
que pudiera equivocarme en cosas
y no sabría daros todo el encanto que viví ese año.
Todos andaban, durante una semana, perdidos
como la 10-11 en un taller mecánico.
Me redimieron de mi tristeza y se lo agradezco.
Entendí que el Carnaval te puede matar
de mil maneras, o más.

Espero que el desembarco de la modernidad
que nos ha aquejado estos veinte años
no lo hayan reventado todo con unas carrozas de purpurina
y unos pasacalles que no van a ninguna parte.

Las calles: para ir de un sitio a otro y punto.
Las comparsas: para escabullirse.
Justo lo contrario del Gran Hermano ese.

Todo era entonces más económico y más entretenido.
Espero que todavía siga así.


© GatoFénix (Recordando a sus amigos Sebastián y Carmelo)

159 - Envuelto en aires otoñales.








 © GatoFénix - Envuelto en aires otoñales 
(08-10-2010)

Envuelto en aires de poniente,
como en volandas,
anduve buscando el otoño
pero, los "grandes almacenes" de Gaia,
ya estaban de inventario.
Algunas etiquetas amarillas,
al llegar a Cuenca,
en las alturas de los chopos
de la ribera derecha del Júcar.
Hasta allí...
un entrar en los pensamientos
para viajar sobre un sueño,
increíble pero cierto,
que es mi moto.
Me gustaría , pero no puedo
contagiarte mejor la sensación de ser,
de sentir y volar en un túnel
como encapsulado,
totalmente despierto,
con cara feliz de bobo.
Escaneando con los ojos cada instante,
escrutando el horizonte que me llega
y percibiéndolo todo...
viniendo o yéndose
a gran velocidad.

Con su mejor azul zafiro radiante, el cielo
tuvo, colgadas, todo el viaje,
varios trenes de nubes,
nubes de algodón por cierto,
nácar y cielo,
superpuestas 3D en vivo,
moviéndose hacia el Norte,
parsimoniosamente, en apariencia,
- que luego vete tú a saber.

Las lindes están cubiertas de los,
hasta hace poco,
erguidos girasoles y que ahora
son siervos de cabeza gacha,
a nuestro paso, como en el cuento
de "El gato con botas",
mientras transita las tierras
del inventado Marqués de Carabás,
- que no hubo gato heredado más rentable
en la historia de las historias.

Así, calzado con "las botas de siete leguas"
he llegado hasta el Puente de San Antón
y he vuelto a casa pensando:
A veces la vida es como si no pasara
y todo, en tu otoño, pasa ya demasiado deprisa.

© GatoFénix

Puente de San Antón


Ribera del río Júcar

158 - Ancianidad y muerte: entre dos músicas.








Entre dos músicas muy significativas, y muy oportunas,
intercalo mi escrito.
Abriendo como un rendija, dejo entreverlo.
Son, cosas propias de este cuerpo mortal, 
que por un tiempo, nos contiene.
En la primera jamba de esta ventana, Serrat,
que ahora en estos días, si se escucha, verá que se quedó corto
y que las realidades vividas en estos últimos años,
sin dar detalles, ha rebasado sus palabras y 
concluirá, que es una pena tanta crueldad.
Tanta, que resulta "inhumana".
Una crueldad nutrida de adoctrinamientos
y argumentarios en el plasma que han modelado 
los pensamientos y las conductas
sobre el endiosamiento del cuerpo
que es , al fin y al cabo, un gran negocio,
reventando desde dentro una suciedad (perdón) 
quise decir: sociedad.
La granja humana, les es muy rentable.
Dice, Joan Manuel, que somos de usar y tirar,
y eso es lo aprendido, con un detalle más,
mientras se tira "el deshecho": 
se desprecia; se margina;
se ridiculiza; se denigra hasta tu aniquilación.
En el segundo postigo de este ventanuco,
un tango, que habla de una madre, que viejita,
le cambian la vida de sus hijos por medallas y honores.
Al medallas no abrazan, no nutren, no sirven
para remendar un corazón devastado por la perdida
de los hijos de sus entrañas.
Y ella queda destrozada y sola,
en esta vida, que ya no es sino un "no entender"
hasta la locura, 
si no se enfoca en el Padre Madre Dios.
Dios, que en esta sociedad, 
como si fuera un cuento de ancianos,
han vejado ridiculizado y finalmente sustituido
por los ídolos de ingeniería quirúrgica, química, 
farmacéutica y alimentaria...
y, claro,... del televisor o la Gran Pantalla
.


Con todo cariño para mis lectores de cualquier parte del mundo.
© GatoFénix

 

Parece que interesa.

802 .- Recordando que vine aquí...a la Tierra.

Mi primera foto, en Cuenca. Navidad 1951-1952 Lugar donde nací, en Cuenca.  Esa era mi moto BMWK1200GT A estas horas, un 22 de Junio de 1951...