Callar
de si mismo,
es humildad.
Callar
los defectos ajenos
es caridad.
Callar
las palabras inútiles
es paciencia.
Callar
a tiempo
es prudencia.
Callar
en el dolor
es heroísmo.
Callar
de si mismo,
es humildad.
Callar
los defectos ajenos
es caridad.
Callar
las palabras inútiles
es paciencia.
Callar
a tiempo
es prudencia.
Callar
en el dolor
es heroísmo.
Ser una entelequia es ser algo que no existe. Algo que se inventa. Es decir, no ser, sino vivir dentro de una apariencia, o de una proyección amable de quién te bautiza de esa manera.
Realmente despista,
porque no eres tú, sino que eres aquello que la otra persona quiere que seas y
termina conformándote a su modo, porque de ti siempre tendrá esa referencia.
Elige lo que "ve", o lo que cree que tú, vas a realizar; o eres, la referencia cultural cariñosa que la aproxima a ti.
Y entonces te convierte, a través de de esa palabra, de ese sobrenombre, de esa denominación, en algo que luego termina siendo, si es que acaso no lo fueras, sin saberlo.
Cuando no respondas a esos estándares y manifiestes cosas que no estén dentro de su estereotipo, ya no existirás. Puedes ser creado y destruido con la misma facilidad. Ese es un riesgo, pero que no puedes controlar, porque ya es cosa de una diferente percepción de quien te percibe.
Sin embargo es bonito lo que dice Aristóteles sobre "entelequia":
"Modo de existencia de un ser que tiene en sí mismo el principio de su acción y su fin".
La idea que os
traigo es la de diagnosticar en tiempos de confusión.
Piensa: “Te llevan a la
confusión y en esa confusión tienes que tomar decisiones”
La norma-lidad, o sea, la normalidad (pero escrito, separado con un guion en medio) es realmente: anormalidad.
¿Se puede abolir la
norma?. Las normas son para imponerlas.
Es grave, muy grave,
porque el sujeto que se encuentra enajenado ya no tiene conciencia de que lo
está y su conducta la considera normal a pesar de que sea un estereotipo o una
conducta inducida por quien sea.
Fijaos que enajenadas
tiene que ver con locura.
Decir los enajenados, es decir que son
como ajenos a sí mismos y que esa opinión que están dando ya no es suya; es una
opinión como un producto, como si fuese una consecuencia de lo que ha sufrido o
de lo que ha vivido.
Para transmutar las cosas lo mejor, según me ha enseñado Virginia Toro, es hacer el ritual de sanación. "Invocando Al Rayo Violeta".
(Algunos saben que ahí está el alma)
Que no nos cabe en la cabeza…
Pero sí, en nuestro corazón.
© GatoFénix
(Soy Maestro de esta terapia desde 1994-95-96 en Madrid Maestra Bearne y en Dev-Aura Inglaterra) Y vino a mi, suavemente pero con fuerza to...